7 de enero de 2026

LONDRES. Una jueza británica determinó este lunes que Archie Battersbee, un niño de 12 años que sufre desde el pasado abril daños cerebrales y cuya situación centra una disputa legal entre su familia y los médicos que lo tratan, está “muerto” sin posibilidades de recuperación, por lo que puede dejar de recibir tratamiento.