caacupe 2020

Con el rostro compungido y en la soledad de la plazoleta, monseñor Ricardo Valenzuela hace un saludo antes de ingresar a la Basílica para la misa central de ayer.
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María Bogado de Figueredo con su hijo Glubis René Figueredo, quien se había salvado de meningitis por un milagro de la Virgen de Caacupé.
Una solitaria mujer camina frente a la Basílica de Caacupé, cercada por un vallado para limitar el acceso de los peregrinos.
Recorrido de la Virgen Peregrina.