8 de abril de 2026

Los altos precios de los combustibles presionan los costos logísticos en toda la cadena de productos y servicios. No obstante, supermercados, comercios mayoristas, frutihortícolas y el sector cárnico coinciden en que, por ahora, no se traslada plenamente al consumidor final.

La economía necesita reglas parejas y transparentes para todos. Cuando las instituciones se extralimitan en sus funciones, no solo se erosiona la confianza de los empresarios, sino que se afecta a toda la cadena de valor: proveedores, trabajadores y comercios. Sin seguridad jurídica ni previsibilidad, la inversión se retrae y el empleo formal pierde terreno frente a la informalidad.

Mientras algunos sueñan con crear propuestas disruptivas y conquistar océanos azules, otros descubren una vía más cínica —y tristemente efectiva—: brindar un mal servicio en mercados sin opciones. Bienvenidos a la irónica, pero reconociblemente real, “estrategia del océano marrón”.

El sector minorista paraguayo vive un proceso de consolidación sin precedentes, impulsado por la entrada de nuevos jugadores, fusiones estratégicas y un consumidor cada vez más digital y exigente. Con crecimiento sostenido, inversión extranjera y transformación tecnológica, el retail se posiciona como uno de los motores clave de la economía local.

En el mundo del e-commerce, ofrecer una experiencia de compra positiva ya no es un valor agregado, sino una necesidad estratégica. Desde la navegación hasta la entrega, cada interacción cuenta para conquistar al cliente. Las empresas que priorizan la personalización, la usabilidad y el servicio se posicionan con ventaja en un mercado cada vez más competitivo.