6 de abril de 2026
La historia recuerda a Maximilien Robespierre como “El Incorruptible”, un hombre de convicciones férreas, de una moral rigurosa y de una lealtad ideológica e inquebrantable a la virtud que no admitía fracturas. En plena Revolución Francesa sostuvo que “la compasión es traición” y justificó el terror como justicia pronta, severa e inflexible. Su radicalidad, aunque sangrienta, se convirtió en símbolo de la necesidad de purificar la política de abusos y corrupción.