21 de enero de 2026

Durante años, el dispositivo intrauterino (DIU) ha cargado con una fama ambivalente: muy eficaz, pero doloroso; cómodo, pero “enemigo” del placer. Entre mitos sobre sangrado, hilos que pinchan y hormonas demonizadas, su imagen se sitúa en el cruce entre ciencia, ideología y vida sexual cotidiana.