24 de agosto de 2026
El Gobierno ha dado énfasis a la firma de un convenio con su par de Ecuador, que hace a la lucha contra la delincuencia. Ya ha suscrito otros con anterioridad. Es de preguntarse si los mismos tienen una incidencia efectiva en la materia en nuestro país, porque como nunca en nuestra historia reciente, la delincuencia se ha desbordado, los malvivientes actúan como si no temieran a las fuerzas de seguridad y muchos delitos quedan impunes, pese a los perjuicios que ocasionan a las víctimas. Desde luego, la cooperación internacional es de suma importancia, sobre todo para combatir el crimen organizado. Pero la seguridad interna depende sobre todo de los organismos del país y en primer lugar de la Policía Nacional. Y todo indica que esta institución está siendo desbordada por una delincuencia cada vez más preparada y organizada. Hay mucho que hacer sobre la situación en el plano local, de lo que al parecer el jefe de Estado se desentiende bastante.

Un hombre fue asesinado a tiros y una niña resultó herida en un violento episodio en el barrio Ricardo Brugada, también conocido como la Chacarita. Ante esta caso, el jefe de la Comisaría Quinta de Asunción alertó sobre el uso de menores de edad en hechos delictivos, pandillas organizadas y pasillos que funcionan para el crimen en esa zona.

LIMA. La ola de violencia que vive Perú ha llegado hasta las aulas de colegios de Lima, a las que acuden los delincuentes para extorsionar a los directores, exigirles grandes sumas de dinero y amenazarles con atacar a los escolares, una situación ante la que las familias piden medidas urgentes de protección.
Es sabido que los agentes policiales paraguayos actúan del lado del bien y del mal, tanto que el neologismo “polibandi” ya se ha incorporado al vocabulario nacional. En los últimos días, algunos nuevos hechos pusieron de manifiesto que los delincuentes de uniforme son una lamentable realidad. En Canindeyú, tras haber cerrado la comisaría para salir a vender 286 kilos de droga, cuatro suboficiales fueron detenidos por miembros de la Armada. En Asunción, tres suboficiales armados pertenecientes nada menos que a la Dirección General de Inteligencia de la Policía Nacional, vestidos de civil, habrían intentado arrancar veinte millones de guaraníes al conductor de un vehículo que detuvieron. En Yby Pytã, también en Canindeyú, un suboficial, buscado por un intento de homicidio al asaltar en banda una estación de servicios, fue muerto a tiros por dos encapuchados en aparente ajuste de cuentas. La ciudadanía espera que el Gobierno aborde con toda decisión la limpieza de la casa infectada, para que no siga pareciéndose a un vulgar aguantadero.

La incidencia delincuencial que trastorna todo orden financiero posee una vinculación (indudable) con los grupos de ciberdelincuencia organizada, y que pueden determinarse (indistintamente) en nodos, híbridos “agrupados” o híbridos “extendidos”. Ante ello, estos métodos resultan a partir de una categoría de sucesos fraudulentos tanto en línea como fuera de la misma, emprendiendo “injustos” criminales que afectan los parámetros económicos.

La delincuencia juvenil es una realidad en nuestro país, así como en cualquier otro. Pero la diferencia en Paraguay radica en que aquí, los menores infractores ingresan al sistema penal y nunca más vuelven a ser los mismos. Así, esos delitos que fueron consecuencia de una vida de desprotección, dejan en el historial de los jóvenes una marca de por vida.