21 de enero de 2026

Hemos visto en estos días, con triste frecuencia, el festejo oficial de la cancelación de la deuda de Itaipú. Personalmente lo he festejado en el 2012 cuando Jeffrey Sachs anunció en el BCP que la deuda fue cancelada en el 2008. También lo festejé moralmente cuando Miguel Carter, con la revisión del trabajo de Sachs, confirmó lo mismo y encontró una enorme deuda financiera, económica y social, de aquellas cuyas cifras tienden al infinito. Me regocijé en el 2009 cuando se firmó en Acuerdo Lugo-Lula y pudimos, por lo menos triplicar, las migajas que caían por la compensación de nuestra “cesión” energética.