18 de junio de 2026

El portafolio global del Instituto de Previsión Social (IPS) muestra una estructura conservadora, con fuerte predominio de instrumentos en guaraníes y una elevada concentración en depósitos a plazo y bonos. Al primer trimestre de 2026, el total administrado alcanzó unos G. 20 billones, equivalentes a aproximadamente US$ 3.075 millones al tipo de cambio de G. 6.503,49 por dólar. De ese monto, el 95% está denominado en moneda nacional y el 5% en dólares americanos, mientras que el plazo promedio se ubica en 5 años.

El Instituto de Previsión Social (IPS) posee hoy un total de US$ 1.666,5 millones, en un gran porcentaje (90%) distribuido en el sistema financiero local, y el resto (9,76%) en préstamos a los jubilados, según la actualización hecha hasta julio de 2016 por la Dirección de Inversiones. Ese monto no incluye los inmuebles, que ahora serán tasados a valores más actuales.

El ministro de Hacienda, Santiago Peña, describió ayer una modalidad distinta para el uso de fondos del IPS a través del BID, dando a entender que la previsional entregaría el dinero al organismo internacional para que este lo preste a su vez a los interesados locales. Ese plan difiere de lo que dice a su vez el IPS, aunque incluya una “fianza” del BID como garantía.

El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) se expresó ayer a favor de la canalización de los fondos del IPS para el financiamiento de emprendimientos de largo plazo, contrariamente a las críticas a un posible uso de estos recursos para obras de infraestructura.

La carta orgánica del Instituto de Previsión Social prohíbe que el ente previsional preste sus fondos al Estado, aseguró su titular, Benigno López, ante la versión surgida la semana pasada de que el Gobierno estaría “explorando” la posibilidad de usar esos recursos para financiar obras públicas. El IPS puede prestar a todos menos al Estado, enfatizó López.
El Gobierno se enfocará el próximo año a una reforma estructural que permita destinar los fondos previsionales a financiar proyectos a largo plazo para sostener tasas de crecimiento económico más altas (este año cierra en 3%), según adelantó el ministro de Hacienda, Santiago Peña.