26 de mayo de 2026

El déficit fiscal del 1,5% se presenta como prueba de disciplina macroeconómica. Pero el Presupuesto 2026 revela algo distinto: una práctica sistemática de postergar deudas para sostener una ficción contable que ya empieza a mostrar sus costos. Así lo sostiene Gladys Benegas, Ph.D en Desarrollo Económico, en un análisis que compartimos íntegramente a continuación.
La economista Gladys Benegas sostiene que el Gobierno debe proponer para el próximo año un presupuesto austero, realista, no contemplar aumento salarial ni un mayor endeudamiento, sino que apuntar a lograr más eficiencia en el gasto y que todos paguen los impuestos. El Ministerio de Hacienda ya está en la etapa final de consolidación del proyecto para 2017.

En estos días, el Banco Mundial rebajó su expectativa de crecimiento sobre el PIB de nuestro país, de 3,2% a 3%, y lo mismo hizo el Fondo Monetario, de 3,8% a 3%. Esto tiene un efecto directo sobre el presupuesto, pues el Gobierno tiene un tope de déficit fiscal de 1,5% del PIB, lo que significa que de cumplirse los pronósticos, tendrá menos espacio de maniobra para sus gastos, según la analista Gladys Benegas.