5 de enero de 2026

Hace entre 50.000 y 6.000 años, la extinción de los grandes animales como el mamut, el bisonte gigante o los caballos antiguos no solo tuvo consecuencias para los depredadores, también para las praderas, donde la hierba, las hojas y la madera empezaron a acumularse y a provocar incendios en todo el planeta.