27 de marzo de 2026

La etiqueta “activo” o “pasivo” puede ordenar el deseo, pero también encorsetarlo. En apps, en pareja o en encuentros casuales, esa división suele traer presión, vergüenza y malentendidos. La evidencia sugiere otra cosa: el placer es más flexible.

La revolución sexual no vino solo del feminismo: el movimiento LGBTQ+ también ha transformado cómo entendemos el deseo y el placer. Su impacto se siente incluso en relaciones heterosexuales, donde muchas mujeres están empezando a cuestionar guiones antiguos y buscar más satisfacción.

MANILA. Miles de filipinos marcharon este sábado en la manileña ciudad Quezón para conmemorar el Día del Orgullo y reiterar peticiones estancadas desde hace años en el país asiático, como el reconocimiento legal del cambio de identidad de las personas transgénero o el matrimonio igualitario.

Aunque han sido prohibidas en más de 20 países, las terapias de conversión siguen existiendo. Esta práctica, ampliamente desacreditada por la ciencia, deja secuelas profundas en quienes la sufren y representa una amenaza real para los derechos humanos.


Muchos cargan con un rechazo invisible: el que se dirige hacia la propia orientación sexual. Sentir culpa, vergüenza o rechazo sigue siendo una realidad silenciosa para muchas personas LGBTQ+. La homofobia interiorizada no siempre se ve, pero condiciona vínculos, identidad y bienestar. Aprovechamos el Mes del Orgullo para hablar de la homofobia.