4 de abril de 2026

Abundan adolescentes y niños con la cara iluminada por una pantalla, leyendo, jugando o chateando a pocos centímetros de los ojos. En paralelo, oftalmólogos y optometristas reportan un fenómeno que ya no es anecdótico: más jóvenes necesitan lentes para ver de lejos y, en muchos casos, a edades cada vez más tempranas.


“Prestame tu lente, quiero ver qué tal me queda”, es la peor frase que le podés decir a un dependiente de gafas. El aparato de cristal sobre los ojos puede ser un compañero molesto, pero, a la vez, el que le resulta imprescindible en todos lados.

Levantar la mano a un camión pensando que es un bus o recibir el apodo de "cuatro ojos" en el colegio son algunas de las tantas situaciones que afrontás si sos miope. Pero, a través de los anteojos, una persona con baja visión observa la vida en HD.
