25 de octubre de 2026
Misiones es un departamento privilegiado por su enorme riqueza histórica, cultural y religiosa. En cada pueblo, templo, museo e imagen jesuítico-guaraní se encuentra una parte de la historia del Paraguay y de la identidad de una región que nació al amparo de las antiguas reducciones jesuíticas. Pero no podemos hablar de orgullo por nuestra historia mientras dejamos que sus testimonios se deterioren ante nuestros ojos.


La formación del espacio jesuítico-guaraní tuvo el apoyo de las autoridades coloniales, pero en el siglo XVIII los religiosos se convirtieron en ocupantes de unas tierras que las coronas consideraban suyas y los nativos en algo que había que desalojar. ¿Qué ocurrió? ¿Cómo y por qué se formó este polvorín a punto de estallar?

El jesuita vasco José Cardiel, que ha sido siempre una importante fuente histórica, tanto como explorador y cartógrafo de esta zona de Suramérica, y en especial de la Patagonia, como por sus diversos testimonios escritos –epistolario, informes, relaciones, etcétera– sobre la vida en las reducciones jesuíticas del siglo XVIII, tuvo un momento de fama popular hace unos años, en ocasión de una serie de publicaciones sobre el fútbol como invento de los guaraníes en las misiones jesuitas.

La reducción jesuítica de San Ignacio Miní fue fundada a comienzos del siglo XVII para evangelizar a los guaraníes; el nombre de Miní («la menor», en guaraní) la diferencia de la misión, de la misma zona, conocida como San Ignacio Guazú («la mayor»). La primera se encuentra actualmente en territorio argentino; la segunda, en territorio paraguayo.

ENCARNACIÓN. Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y de Paraguay, Horacio Cartes, se reunirán el viernes en el marco del "Primer encuentro de gobernadores, intendentes, prefeitos y alcaldes del circuito internacional de las Misiones Jesuíticas".