13 de abril de 2026

No es “drama” ni falta de amor propio: para algunas personas, la idea de estar sin pareja activa una ansiedad intensa que nubla decisiones y tolera maltrato sutil o explícito. Entender la anuptafobia ayuda a cuidar el vínculo y la salud sexual.

En marzo, la idealización de las relaciones enfrenta su primera prueba. Las expectativas del Año Nuevo chocan con la realidad diaria, revelando conflictos ocultos y llevando a muchas parejas a la denominada “crisis de los tres meses”.

La “responsabilidad afectiva” ha ganado protagonismo en las relaciones modernas. Este concepto exige reconocer el impacto emocional de nuestras acciones y palabras, promoviendo la claridad y la coherencia a fin de construir la confianza y evitar malentendidos dolorosos.

El 14 de febrero, Día de los Enamorados, no solo es una fecha comercial: en redes sociales se convierte en un evento algorítmico. Historias con ramos, cenas sorpresa y “recaps” románticos tienden a recibir más interacción, y eso empuja el contenido similar a más pantallas. Para quienes están solteros —por elección, por transición o por circunstancias— la repetición del mismo guion puede amplificar una sensación difícil de nombrar: estar quedándose afuera.
Especialmente las latinoamericanas —y ni qué decir las paraguayas— durante mucho tiempo hemos aprendido un concepto extraño del amor: que el amor es sufrido, que amar es aguantar. Se asumía como normal que amar a la pareja trajera dolor. Que si la relación está desgastada y cansa, hay que seguir. Por los hijos, por la familia, por el qué dirán.

Cada 14 de febrero se repite lo mismo: restaurantes llenos, flores agotadas, redes sociales inundadas de fotos de ramos y cenas perfectas. Pero detrás del decorado romántico, muchos terapeutas de pareja reportan algo menos glamuroso: un aumento de discusiones, frustraciones y rupturas justo en el Día de los Enamorados.