24 de marzo de 2026

Hay semanas en las que parece que el pronóstico es “llovizna con chances de más llovizna”. Y en ese clima, la ropa mojada se vuelve un problema doméstico serio: tarda días en secarse, agarra olor, ocupa media casa y —si te descuidás— termina en un ciclo infinito de “lavé pero sigue oliendo”. La buena noticia: sin secarropas también se puede.