10 de febrero de 2026

Quien convive con un perro lo ha visto alguna vez: el animal descansa plácidamente y, de repente, comienza a mover las patas como si persiguiera algo invisible. A veces gruñe, ladra en susurros o agita los bigotes. ¿Está soñando? ¿Es normal que tiemble así? La ciencia del sueño canino ofrece respuestas bastante claras.

En diciembre las agendas se llenaron, los plazos se acortaron y las noches se alargaron… pero no necesariamente en la cama. Ante ese cansancio acumulado, muchos recurren al café, a las bebidas energéticas o a los “últimos esfuerzos” antes de las vacaciones. Sin embargo, la ciencia es clara: ninguna de esas estrategias compensa lo que el organismo pierde cuando se descuida el sueño.

La promesa de quedarse dormido “en tiempo récord” se ha vuelto tendencia en redes sociales. Pero ¿qué hay detrás de las técnicas de respiración y meditación que aseguran apagar la mente en cuestión de minutos? La ciencia del sueño y el estrés aporta matices… y también herramientas concretas.

Los infartos que se producen de noche son menos graves que los que suceden durante el día, y la razón, según un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) español, es que los neutrófilos -un tipo de glóbulos blancos- son menos agresivos por la noche.

El acoso laboral está vinculado a una gran variedad de efectos negativos para la salud y entre ellos afecta a la calidad del sueño y el descanso, una repercusión que se puede además “contagiar” a la pareja, según ha comprobado un equipo internacional de investigadores.

El sonambulismo, un trastorno del sueño que afecta a millones, no solo impacta a quienes lo sufren, sino también a sus parejas. Comprender sus riesgos y estrategias adecuadas es vital para garantizar la seguridad y la convivencia armoniosa en el hogar.