7 de octubre de 2026
A los paraguayos nos sobran razones para la desconfianza en elecciones, pero ninguno de los negros y confirmados episodios en la historia de nuestro país justifica el llamado a la violencia, amenazas a las instituciones y mucho menos llamamientos a golpes de estado o a arrasar con todo. Los procesos electorales –por ley y por conciencia cívica– exigen la participación y custodia de todos los sectores involucrados, antes, durante y después. Y deberá ser la férrea determinación y soberanía de la justicia electoral, a través de su máxima institución el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), garantizada en su autarquía administrativa y autonomía jurisdiccional por ley, el máximo responsable de hacer respetar la decisión tomada por el pueblo durante las elecciones con el apoyo de todos los poderes del estado y la vigilancia del Ministerio Público. Por ley, la justicia electoral tiene en sus manos para adoptar en estos álgidos momentos todas las medidas que considere para asegurar la integridad de los resultados de las votaciones del domingo 30 de abril pasado.
En su inquietante ensayo El mito de Sísifo, Albert Camus nos advierte que siempre llega un tiempo en el que se debe elegir entre la contemplación y la acción. En el caso específico de lo que ocurrirá hoy en el Paraguay: o seguir tolerando a los inmorales o romper el silencio y enfrentarlos. Las elecciones nos dan la oportunidad de abandonar la mera actitud contemplativa.
Si mañana venderá su voto, véndalo caro. Véndalo a cambio de EDUCACIÓN. Véndalo a cambio de una escuela con infraestructura decente en su comunidad, con docentes académicamente calificados, con supervisoras y supervisores eficientes, entrenados para dirimir conflictos, con útiles y meriendas escolares garantizados. Véndalo a cambio de un colegio al que no se le caigan las tejas ni las vigas sobre sus hijos, que tengan baños decentes, con estudios secundarios que diversifiquen la enseñanza científica y la humanista, con opciones de oficios intermedios y bibliotecas. Venda su voto a cambio de enseñanza superior universitaria de nivel certificado y no de garaje, con laboratorios y pasantías aseguradas, con premios a los mejores, con becas internacionales financiadas por el estado paraguayo para que sus hijos reciban especializaciones en el primer mundo. Venda su voto a cambio de tener docentes bien remunerados que no necesiten hacer hurras por ningún politicastro para enseñar lo que saben.

Las elecciones generales 2023 se llevarán a cabo en Paraguay el próximo domingo 30 de abril, cuando 4.782.940 electores estarán habilitados para sufragar. En esta nota te contamos quiénes forman parte de los más de 4 millones de personas que deben votar.