De acuerdo con este medio, que cita fuentes ucranianas con conocimiento de los hechos, los primeros contactos al respecto se produjeron en primavera de 2022 en Kiev y en ellos la parte ucraniana planteó su idea y abordó diferentes detalles técnicos de la operación de sabotaje.
"Les dijeron a nuestros chicos: está bien así, va bien", dijo una de estas fuentes con respecto a la postura de los estadounidenses.
Sin embargo, a principios del verano la postura de Washington cambió y, según fuentes de círculos de seguridad ucranianos, la CIA retiró su apoyo a los planes y se negó a financiarlos, de acuerdo con 'Der Spiegel', que recordó en paralelo que en junio de 2022 el servicio de inteligencia militar de Países Bajos recibió un soplo sobre los planes y advirtió a Alemania.
Según el semanario, a continuación EE. UU. exigió a la oficina presidencial ucraniana que abandonase los planes por completo, pero pese a ello el comando secreto siguió trabajando y consiguió encontrar financiación privada para buena parte de los 300.000 dólares que costó la operación.
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Una portavoz de la CIA dijo a 'Der Siegel' que su reconstrucción de los hechos era "completa y totalmente falsa", aunque no desmintió detalles concretos.
El supuesto cerebro del atentado, un ucraniano conocido como Serguí K. que era militar activo en 2022, permanece desde noviembre del año pasado en prisión preventiva en Alemania a la espera de que se formalicen cargos contra él, tras ser entregado por las autoridades italianas.
El Tribunal Federal de Justicia alemán rechazó el mes pasado el recurso de la defensa contra su detención y subrayó que Alemania cuenta con jurisdicción en el caso aunque el sabotaje fuera cometido en aguas internacionales porque los gasoductos desembocaban en territorio alemán.
Además, indicó que K. no puede acogerse a la inmunidad que corresponde a los combatientes en un conflicto bélico por tratarse probablemente de una operación encubierta, dirigida además contra una infraestructura civil.
Según las investigaciones de diversos medios alemanes, entre ellos 'Der Spiegel' la operación que destruyó tres de los cuatro hilos de Nord Stream en septiembre de 2022 contaba con el beneplácito del comandante en jefe ucraniano, Valeri Zaluzhni, pero no con el del presidente Volodímir Zelenski.
