Apps que no pediste: por qué vienen en tu dispositivo y cómo eliminarlas

Íconos de aplicaciones. Imagen ilustrativa.
Íconos de aplicaciones. Imagen ilustrativa.Shutterstock

¿Qué es el “bloatware”? Muchas veces presente desde que compramos un dispositivo, este tipo de software puede generar problemas inesperados. Con millones de usuarios afectados, conocer sus implicancias y cómo lidiar con él se ha vuelto esencial en la era digital.

Abrir un celular o computadora nueva y encontrarse con juegos, pruebas de antivirus, tiendas alternativas o utilidades duplicadas ya es parte del ritual. A ese “relleno” se le conoce como bloatware: aplicaciones preinstaladas que el usuario no solicitó y que, en muchos casos, aportan poco valor.

Más allá de la molestia, puede implicar consumo de almacenamiento, notificaciones persistentes, procesos en segundo plano y, en algunos casos, más superficie de exposición a fallos de seguridad.

Por qué se instala: dinero, acuerdos y control del ecosistema

El motivo principal suele ser económico. Fabricantes de celulares, operadoras y algunos ensambladores de PC firman acuerdos con terceros para preinstalar servicios y “pruebas gratuitas”.

Es una forma de subvencionar hardware o aumentar márgenes: cada instalación puede equivaler a un pago o a un reparto de ingresos si el usuario acaba suscribiéndose.

También hay razones estratégicas. Las marcas quieren empujar su propia nube, su tienda, su asistente o sus herramientas de mantenimiento, incluso si el sistema ya incluye alternativas.

Y, en entornos corporativos, algunas imágenes de sistema llegan cargadas de software de gestión y seguridad que el usuario final no eligió, pero que la empresa sí necesita.

¿Es siempre malo?

No necesariamente.

Hay utilidades útiles (drivers, paneles de control, funciones de cámara, lápiz o audio) que no vienen “de serie” en el sistema operativo.

El problema es cuando se cruza la línea: duplicados, promociones, apps imposibles de desinstalar o que vuelven tras una actualización.

Cómo quitarlo (sin romper nada)

En Windows, lo primero es desinstalar desde Configuración > Aplicaciones.

Para apps que se resisten, hay opciones avanzadas como desinstalación mediante PowerShell o herramientas de limpieza, pero conviene identificar antes si son componentes del fabricante necesarios para teclas especiales, audio o energía.

En Android, lo habitual es Desinstalar o Deshabilitar (que evita ejecución y ocultará la app).

Si el sistema no permite ni eso, usuarios avanzados recurren a ADB desde un ordenador para retirar paquetes para el usuario actual; es eficaz, pero exige cuidado: eliminar una app “de sistema” equivocada puede afectar estabilidad, llamadas, cámara o actualizaciones.

En iOS el margen es menor: Apple limita más el bloatware de terceros, aunque algunas apps propias pueden ocultarse o eliminarse en parte.

Antes de tocar nada: hacer copia de seguridad, buscar el nombre exacto del paquete y, si es un equipo de trabajo, confirmar políticas de TI.

El objetivo no es “dejarlo a cero”, sino recuperar control sin perder funciones.