Robots humanoides al estilo kung-fu: la vitrina tecnológica con la que China mira al futuro

Un robot participa en una feria en un templo el tercer día del Año Nuevo Lunar del Caballo en Beijing el 19 de febrero de 2026.
Un robot participa en una feria en un templo el tercer día del Año Nuevo Lunar del Caballo en Beijing el 19 de febrero de 2026.084711+0000 ADEK BERRY

SHANGHÁI. En la reciente gala del Año Nuevo lunar de CCTV, los robots humanoides deslumbraron a millones, evidenciando un avance tecnológico sin precedentes: un mercado que, según Morgan Stanley, podría alcanzar las 28.000 unidades en 2024, transforma el futuro industrial global.

Por segundo año consecutivo, los robots humanoides se llevaron el protagonismo en la gala televisiva del Año Nuevo lunar de la televisión estatal china CCTV, uno de los programas más vistos del mundo, mostrando avances que han atraído, aún más si cabe, la atención de los inversores internacionales.

Mucho ha cambiado en el último año: por un lado, los propios robots, que en 2025 ejecutaron coreografías más sencillas que las exhibiciones de artes marciales y acrobacias de esta edición, y por otra, el interés de los mercados por las tecnológicas chinas, que se disparó precisamente desde el anterior Año Nuevo por la irrupción de DeepSeek.

El canciller alemán Friedrich Merz (atrás, centro derecha), acompañado por el CEO de Unitree Robotics, Wang Xingxing (atrás, centro izquierda), observa una exhibición de boxeo entre robots en una sala de exposición de productos de Unitree Robotics en Hangzhou, en la provincia oriental china de Zhejiang, el 26 de febrero de 2026.
El canciller alemán Friedrich Merz (atrás, centro derecha), acompañado por el CEO de Unitree Robotics, Wang Xingxing (atrás, centro izquierda), observa una exhibición de boxeo entre robots en una sala de exposición de productos de Unitree Robotics en Hangzhou, en la provincia oriental china de Zhejiang, el 26 de febrero de 2026.

Según la consultora Omdia, en 2025 se vendieron algo más de 13.000 robots humanoides en todo el mundo, una cifra que puede parecer baja, pero que supone multiplicar casi por seis (+480 %) los guarismos del año anterior, y que podría elevarse hasta 2,6 millones de unidades en 2035.

Más a corto plazo, el banco de inversión estadounidense Morgan Stanley pronostica que las ventas chinas de estas máquinas aumenten un 133 % este año hasta unas 28.000 unidades, una cifra revisada muy por encima de la anterior, que era de 14.000, avanzando también una rebaja del 16 % a los costes de producción en el país.

Esa firma cree que hacia 2050 se superarán los 1.000 millones de estas máquinas en uso en todo el planeta -el 90 % de ellos en tareas industriales y comerciales-, lo que situaría el valor del sector en unos 5 billones de dólares.

Y el gigante asiático es el líder indiscutible en la implantación de esta tecnología a nivel mundial: más del 80 % de los humanoides desplegados en 2025 se correspondieron a marcas chinas como Unitree -una de las que participaron en la gala de CCTV, junto a MagicLab, Galbot y Noetix- o AgiBot, la cual aglutina un 38 % de la cuota de mercado.

“Sectores del futuro”

“Los robots humanoides se vendían por menos de 5.500 dólares el pasado mes de septiembre, y se vuelven más baratos cada mes”, afirma Mark Tanner, fundador de la consultora China Skinny.

Robots participan en un baile durante la inauguración de una feria de robótica organizada en el marco de las celebraciones del Festival de Primavera en Beijing, China, el 19 de febrero de 2026.
Robots participan en un baile durante la inauguración de una feria de robótica organizada en el marco de las celebraciones del Festival de Primavera en Beijing, China, el 19 de febrero de 2026.

El auge de estos dispositivos en China se debe tanto a las políticas de apoyo por parte del Gobierno como a la inversión desde los sectores público y privado, apunta Lian Jye Su, analista de Omdia, que asegura que las firmas del país asiático están “marcando los estándares de la producción a gran escala”.

A principios de 2024, las autoridades chinas señalaron a los robots humanoides como uno de los ‘sectores del futuro’ que aún se encontraban en una fase de inmadurez pero que gozaban de gran potencial de crecimiento e importancia estratégica; ese mismo año, el país asiático se convirtió en el primero en iniciar la producción en masa de esas máquinas.

En cualquier caso, el progreso de la robótica no podría entenderse sin el experimentado en otro sector emergente como la inteligencia artificial (IA): de hecho, Pekín habla en documentos oficiales de la ‘inteligencia incorporada’, la IA integrada en sistemas físicos. Es decir, los humanoides se convierten en el hardware ideal para un software que progresa a pasos agigantados.

Esto se ve claramente en rondas de financiación como la llevada a cabo por X Square Robot el mes pasado, con una recaudación de unos 144 millones de dólares: entre sus apoyos cuenta ya con gigantes tecnológicos como ByteDance -desarrolladora de TikTok- o Alibaba, ambas fuertes apostadoras por la IA como pilar estratégico a futuro.

Aprovechando el viento de cola de las tecnológicas en bolsa, la prensa económica apunta a que las mencionadas AgiBot y Unitree preparan ambiciosas salidas a bolsa para este año: la primera, en Hong Kong con una valoración de hasta 6.400 millones de dólares; la segunda, en Shanghái, alcanzando los 7.000 millones.

En diciembre de 2023, UBTech se convirtió en el primer fabricante de robots humanoides en debutar en Hong Kong, recaudando unos 130 millones de dólares. Desde entonces, su valor bursátil ha subido casi un 41 %, aunque se sitúa actualmente un 43,5 % del pico máximo que marcó en marzo de 2024.

No obstante, y pese al frenesí inversor, parece que este tipo de tecnologías todavía tienen un largo camino por delante para formar parte de nuestra vida diaria: recordatorio de ello fue el incidente que sufrió el robot Iron, de Xpeng, que se desplomó sin más durante una reciente demostración en Shenzhen, el ‘Silicon Valley de China’.

El consejero delegado de esa firma, He Xiaopeng, pidió fe y paciencia: “Me recuerda a cómo todos los niños pequeños aprenden a caminar. Se caen, y luego ya se quedan de pie. Y el siguiente paso es empezar a correr, y seguir corriendo”.