Según la plataforma, unos 70 millones del total de los usuarios utilizan el sistema a diario, al enviar más de 1.000 millones de mensajes y efectuar 28 millones de llamadas de voz.
En estos momentos la red promovida por el Kremlin alberga 2,2 millones de canales públicos y privados y el número de grupos de conversación ha ascendido a los 25,5 millones, según MAX.
Desde su lanzamiento en marzo del año pasado, los usuarios han enviado 62.000 millones de mensajes, han hecho 3.000 millones de llamadas y han grabado 470 millones de vídeomensajes (círculos).
Esta plataforma, intensamente promovida por las autoridades, ha ganado popularidad en los últimos tiempos tras las sucesivas ralentizaciones y bloqueos llevados a cabo por el regulador ruso de las comunicaciones, Roscomnadzor, contra WhatsApp y Telegram.
Las autoridades rusas han acusado a estas redes de incumplir con las leyes, no eliminar informaciones prohibidas, no impedir el uso por parte de estafadores e, incluso, de transmitir informaciones a servicios de inteligencia extranjeros.
Los expertos sostienen que el objetivo del Kremlin es controlar aún más los canales de comunicación de sus ciudadanos para reforzar la censura después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, llamara a “estrangular” a las empresas tecnológicas occidentales.
No es la primera propuesta tecnológica que Rusia presenta como alternativa a las plataformas occidentales a través de copias de peor calidad, como fue el caso de Rutube, la versión local de YouTube, que resultó en un completo fracaso.
