Charleston, joya de la costa este de EE.UU., arruinada por Dorian

CHARLESTON. Calles vacías, comercios protegidos por tablas, hoteles y museos cerrados: la turística ciudad de Charleston, joya histórica y arquitectónica de la costa este, ya está siendo duramente afectada en su economía por la inminente llegada del huracán Dorian.

Charleston, joya de la costa este de EEUU, arruinada por Dorian
Calles desiertas tras el paso del huracán por Charleston.AFP

“Probablemente una semana de pérdidas": eso es lo que le costará Dorian a Brian Solari, propietario del café Carmella’s, en el centro de Charleston, la segunda ciudad de Carolina del Sur, con 150.000 habitantes.

Fundada en 1670, la ciudad es muy visitada por los turistas por sus calles coloridas y adoquinadas, rodeadas de viviendas fastuosas. Rodeada de plantaciones, Charleston tiene aún la marca de su pasado colonial y esclavista: fue el corazón del comercio de esclavos, provenientes sobre todo del occidente de África.

Calles desiertas tras el paso del huracán por Charleston.
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En las inmediaciones, en la entrada de la bahía de Charleston, tuvieron lugar los primeros horrores de la Guerra de Secesión, con el bombardeo de Fort Sumter por las fuerzas confederadas. Allí hay un monumento nacional, actualmente clausurado por el peligro del huracán.

Calles desiertas

Es miércoles y Emily Williams se afana junto a un amigo en reforzar la fachada de la joyería en la que trabaja, en una calle del centro histórico prácticamente desierta, donde las palmeras son sacudidas cada vez más violentamente por el viento.

Este comercio es uno de los pocos que se ha animado a abrir sus puertas esta mañana, pero Emily sabe que por lo menos hasta el viernes ya no podrá hacerlo y que el costo económico de ello será duro.

Calles desiertas tras el paso del huracán por Charleston.

No muy lejos de allí, en su café de paredes de ladrillos rojos, Brian Solari calcula en “50%, probablemente” , las perdidas que sufrirá antes y después del paso de Dorian, que actualmente se está trasladando por la costa este desde Florida, tras haber devastado las Bahamas. A Solari no le preocupan tanto los daños que pudiera padecer su café, que “jamás” ha resultado inundado, sino las repercusiones de las advertencias que se reiteran permanentemente en la televisión.

“La gente que mira los canales meteorológicos va a pensar que la ciudad ha sido destruida y anulará las reservas realizadas un mes atrás” , lamenta el comerciante.

Millones de dólares

El Carmella’s es el único café que permanece abierto en varias calles a la redonda, y allí encuentran refugio las últimas personas que deambulan por la ciudad. En los demás comercios lo que resalta son las bolsas de arena apiladas a sus puertas para intentar protegerlos del agua y el viento. “Estaremos abiertos hasta esta noche(...) Los lugareños lo aprecian” , señala Solari. Acodado al mostrador, Michael Stracey, de 26 años, es de los últimos clientes del bar. Es gerente de un hotel histórico ubicado en el centro de la ciudad, el Mills House, que fue evacuado la noche anterior por precaución. “Teníamos previsto alojar a 150 personas esta semana, pero anularon su reserva. Perderemos miles de dólares” , indicó. “Toda la ciudad depende del turismo. (El huracán) tiene un enorme impacto sobre la economía local” , subraya el joven. Él y su mujer dormirán esta noche en uno de los pocos hoteles todavía en funcionamiento, aunque con personal reducido, porque su barrio está entre los considerados fácilmente inundables. Según estimaciones de la agencia encargada del turismo en Carolina del Sur, el huracán Florence, que afectó al estado en 2018, costó “más de 117 millones de dólares” a las zonas costeras (más de 36 millones sólo al área metropolitana de Charleston) por el dinero no ingresado por el sector turístico en las tres semanas en que se hizo sentir la tormenta.

Calles desiertas tras el paso del huracán por Charleston.
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