En 2025, Quito recibió 676.463 visitantes y, en los primeros meses de 2026, la tendencia sigue al alza. “Entre enero y febrero hemos tenido un incremento del 5,5 %, con cerca de 112.000 visitantes”, detalla a EFE la secretaria de Seguridad del Municipio de Quito, Carolina Andrade.
“El único riesgo de venir a Quito es perderse el centro histórico mejor conservado de América Latina”, asegura Andrade, quien subraya que la ciudad trabaja para garantizar una experiencia “segura, positiva y acogedora” para quienes la visitan.
La escena se repite a diario entre iglesias como la Basílica del Voto Nacional o la Compañía de Jesús y plazas como San Francisco o Santo Domingo, donde visitantes nacionales y extranjeros recorren con normalidad uno de los centros históricos más importantes de la región, declarado desde 1978 como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.
“En 2025, Quito estuvo entre las cuatro capitales menos violentas de América Latina, junto a Santiago, Lima y Brasilia”, añade Andrade, al destacar un contexto que ha permitido sostener e incluso impulsar la llegada de turistas en un entorno nacional complejo.
Para sostener esa actividad, la seguridad en las zonas turísticas se articula mediante un despliegue específico. La ciudad cuenta con una Policía especializada en turismo y con unidades municipales, los agentes de control, que acompañan a los visitantes en sus recorridos por el centro histórico. “Son acciones de prevención, disuasión y de acompañamiento”, explica Andrade.
Además, el centro histórico cuenta con un protocolo de seguridad específico cuando se reporta un intento de hurto o robo, que incluye el monitoreo mediante cámaras y la priorización de los grupos turísticos.
La percepción de los turistas refuerza esa estrategia. Muchos pueden llegar con cautela por la imagen internacional de Ecuador, pero esa impresión cambia al recorrer la ciudad. “Nos dicen que pueden caminar con tranquilidad, usar el celular y moverse sin sensación de inseguridad”, apunta Andrade.
Esa sensación de seguridad también se produce por la estrategia municipal de incrementar los servicios de limpieza y por el Metro de Quito, uno de los “sistemas más modernos de la región”, facilita desplazamientos “rápidos y seguros” entre distintos puntos de la ciudad.
La dinámica de seguridad para ciudadanos y turistas en Quito contrasta con el contexto nacional. Mientras Ecuador cerró el 2025 como el más violento de su historia con una tasa de homicidios a nivel nacional de 52 por cada 100.000 habitantes, Quito registró un índice de 9,2 por cada 100.000 personas, muy por debajo de la media nacional, según el Observatorio de Seguridad del Municipio.
“Quito ha tenido un comportamiento diferente, con una reducción del 3,4 % en los homicidios”, explica Andrade respecto a unas cifras que sitúan a Quito al nivel de otras capitales de Latinoamérica consideradas seguras para el turista.
Esa diferencia responde, en parte, a factores estructurales porque Quito no está “vinculada a los puertos ni a las rutas directas del narcotráfico”, lo que reduce la presión de las economías ilícitas que sí afectan a otras ciudades del país.
Así, mientras ciudades como Durán, Manta, Machala, o Guayaquil registran incrementos pronunciados de la violencia, Quito se mantiene al margen de los focos más críticos e invita a una estadía segura.
