Paseos en barca, sesiones de fotos, excursiones escolares y una oleada de turistas vuelven a abarrotar Washington para celebrar la floración de los cerezos, el acontecimiento más emblemático de la ciudad que ha llegado antes de lo estimado en el año del 250 aniversario de la independencia estadounidense, para el cual la ciudad se ha engalanado.

Visitantes de todo el país y residentes de la capital recorren los alrededores de la Explanada Nacional y la ‘Tidal Basin’, la cuenca artificial que concentra la mayor parte del espectáculo, para contemplar cómo el rosa y el blanco se adueñan por unos días del paisaje.
La primavera en Washington
“Esto es parte de la cultura de Washington, la primavera aquí es hermosa y para nosotros es la mejor temporada del año”, cuenta a EFE María José Hernández, profesora de guardería, mientras acompaña a un grupo de niños en una salida para ver los cerezos.

La tradición se remonta a 1912, cuando el entonces alcalde de Tokio, Yukio Ozaki, obsequió a la capital estadounidense con 3.000 cerezos como símbolo de la amistad entre Japón y Estados Unidos.
Pero Hernández asegura notar cambios respecto a otros años: “Se ven más árboles en lugares donde antes no había, hemos oído que Japón donó 250 nuevos cerezos para que esta época siga siendo tan especial para nosotros”, comenta.
En octubre pasado, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunció precisamente la entrega de otros 250 cerezos a Washington con motivo de los festejos por el 250 aniversario de la independencia estadounidense, que se celebra este 2026.

Los cerezos de la ciudad florecen este año como contrapunto al invierno más crudo que ha soportado buena parte de Estados Unidos en casi dos décadas, marcado por temporales de nieve históricos y prolongadas rachas de temperaturas bajo cero en la costa Este.
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El frío, sin embargo, no ha impedido que el pico de floración -el momento en que alrededor del 70 % de las flores están abiertas- se haya adelantado tres días respecto a lo previsto por el Servicio Nacional de Parques, sorprendiendo a algunos visitantes.
“Planeamos este viaje desde Misuri para ver los museos y los monumentos, pero veníamos con la duda de si alcanzaríamos la floración”, explica Annalynn Dietzel, sentada en el césped de la explanada junto a su familia.
“Al final, los cerezos han sido la guinda del pastel”, añade, mientras admira la hilera de árboles completamente cubiertos de flores.

En cuestión de semanas, Washington ha pasado de las heladas y la nieve acumulada a un inusual veranillo, con máximas cercanas a los 30 grados centígrados a finales de febrero, un brusco giro que aceleró el desarrollo de los botones florales y ha desencadenado la explosión de pétalos en la última semana de marzo.
Stumpy y sus “hijos”
Durante años, Stumpy se convirtió en el árbol más famoso de la Cuenca Tidal (el punto más famoso por la acumulación de cerezos en Washington) ya que, a pesar de su pequeño tamaño y aspecto desgarbado, seguía floreciendo cada primavera hasta transformarse en icono de redes sociales.
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Pero al parecer su historia no terminó con la tala en 2024, necesaria para reparar el dique que protege la zona y que obligó a retirar unos 300 árboles, incluidos 158 cerezos.

Meses antes, especialistas del Arboreto Nacional habían recolectado material vegetal para clonarlo y, esta primavera, los “hijos” de Stumpy han florecido por primera vez en un área de investigación restringida y no se descarta que algunos de estos clones acaben replantados alrededor de la Cuenca Tidal en los próximos años.
Mientras tanto, el circuito alrededor del agua vuelve a llenarse de gente.
Claudia Richardson, llegada desde Ohio, calcula que tardará cerca de dos horas en dar la vuelta completa sorteando grupos, mantas de picnic y trípodes, y procurando no irrumpir en ningún selfie.
“Pero esto solo pasa una vez al año, es una oportunidad que no nos podemos perder”, asegura.
A su espalda, una pareja se detiene para oler las ramas bajas y comenta que los colores son preciosos, aunque son conscientes de que un solo día de lluvia o viento fuerte puede desprender de golpe los pétalos y poner fin a este famoso espectáculo natural hasta el año que viene.
