Estas son las playas más lindas del Mediterráneo y tenés que ponerlas en tu lista de viajes

Cala Macarelleta, Menorca, España.
Cala Macarelleta, Menorca, España.Shutterstock

De Cerdeña a Grecia y de la Costa Brava a Turquía, estas playas combinan aguas transparentes, paisajes singulares y propuestas para planificar unas vacaciones mediterráneas a medida.

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El Mediterráneo reúne miles de kilómetros de costa y una diversidad poco frecuente: calas rodeadas de pinos, extensiones de arena clara, acantilados históricos e islas donde el ritmo todavía depende del viento y los ferries. Esta selección prioriza belleza natural, acceso y experiencias cercanas.

Cala Goloritzé, Cerdeña, Italia

En la costa oriental de Cerdeña, dentro del golfo de Orosei, Cala Goloritzé se distingue por su arco de roca, sus paredes calizas y un agua de tonos azules muy nítidos.

Cala Goloritzé, Cerdeña, Italia.
Cala Goloritzé, Cerdeña, Italia.

Es una playa pequeña y protegida: se llega a pie tras una caminata exigente desde el altiplano de Golgo o en barco hasta las inmediaciones, ya que las embarcaciones no pueden acercarse demasiado.

El aeropuerto más próximo es Olbia, conectado con varias ciudades europeas en temporada. Desde allí conviene alquilar auto para recorrer la isla.

La visita requiere planificación y reserva previa en los períodos de mayor demanda. En los pueblos cercanos, como Baunei, se prueban culurgiones —pasta rellena—, quesos de oveja y el vino Cannonau.

Navagio, Zakynthos, Grecia

La imagen del barco encallado sobre una bahía de arena blanca convirtió a Navagio en uno de los emblemas de las islas Jónicas. La playa está encerrada entre altos acantilados, por lo que solo se accede por mar desde puertos como Porto Vromi. Las condiciones de acceso pueden cambiar por seguridad, así que es aconsejable verificar la situación antes de viajar.

Navagio, Grecia.
Navagio, Grecia.

Zakynthos cuenta con aeropuerto propio y conexiones marítimas desde la Grecia continental. Más allá de Navagio, la isla ofrece cuevas marinas, miradores y playas donde anidan tortugas caretta caretta.

La cocina local suma aceite de oliva, feta, pescado grillado y moussaka.

Cala Macarelleta, Menorca, España

Menorca conserva una relación particular con su litoral: muchas de sus calas están protegidas por pinares y senderos del Camí de Cavalls, el camino histórico que rodea la isla.

Cala Macarelleta, Menorca, España.
Cala Macarelleta, Menorca, España.

Cala Macarelleta, al sur, tiene arena clara, aguas tranquilas y un entorno de roca baja que permite contemplarla desde arriba.

Se llega a Menorca por avión desde ciudades españolas y europeas, o en ferry desde Mallorca y Barcelona.

En verano, el acceso en auto a algunas calas está regulado; los buses lanzadera evitan estacionamientos saturados. Ciutadella es una buena base para explorar esta costa y probar caldereta de langosta, sobrasada y quesos con denominación de origen Mahón-Menorca.

Elafonisi, Creta, Grecia

Elafonisi es una laguna poco profunda en el extremo sudoeste de Creta, célebre por los matices rosados que dejan fragmentos de conchas en la arena. Cuando baja la marea, se puede caminar entre la costa y el pequeño islote que da nombre al sitio. Su paisaje abierto y ventoso contrasta con las calas cerradas de otras islas griegas.

Elafonisi, Grecia.
Elafonisi, Grecia.

Desde el aeropuerto de Chania son unas dos horas en auto o excursión organizada. Conviene llegar temprano y llevar agua y protección solar: los servicios son limitados fuera de la temporada alta.

Creta se entiende también en la mesa, con dakos —pan seco con tomate y queso—, hojas de parra, miel y raki.

Ölüdeniz, Turquía

En la Riviera Turca, cerca de Fethiye, Ölüdeniz forma una laguna azul separada del mar abierto por una barra de arena. Las aguas calmas atraen a familias y nadadores, mientras que el monte Babadağ, detrás de la playa, es uno de los puntos más conocidos del país para hacer parapente.

Ölüdeniz, Turquía.
Ölüdeniz, Turquía.

El aeropuerto de Dalaman queda a alrededor de una hora por ruta. Fethiye ofrece hoteles, restaurantes y conexiones para navegar por las bahías cercanas.

Entre las especialidades locales aparecen los meze, el pescado fresco, el gözleme relleno y el té turco.

La mejor época para visitar las playas del Mediterráneo

Junio y septiembre suelen ofrecer la mejor combinación de temperatura agradable, mar apto para bañarse y menor afluencia que julio y agosto. El pleno verano garantiza días largos y calurosos, pero eleva los precios de vuelos y alojamientos y exige reservar con antelación.

Mayo y octubre resultan ideales para senderismo, pueblos costeros y viajes más económicos, aunque el agua puede estar fresca según la región.

Para recorrer varias playas, lo más práctico es dedicar entre cinco y siete días a cada isla o tramo de costa.

En Cerdeña, Menorca, Creta y la Riviera Turca, alquilar auto aporta libertad; en las islas griegas, los ferries y excursiones marítimas son parte central del viaje.