Exuma, Bahamas: bancos de arena en un mar turquesa
El archipiélago de Exuma, en Bahamas, reúne más de 300 islas y cayos entre Nassau y el Caribe oriental. Su rasgo distintivo es el “Exuma Sound”: aguas poco profundas sobre arena blanca que permiten ver el fondo incluso desde una lancha.

Big Major Cay, conocida por sus cerdos nadadores, es una excursión popular, aunque el atractivo más sereno está en los sandbanks desiertos y en Thunderball Grotto, una cueva marina vinculada a películas de James Bond.

Se llega en vuelo desde Nassau a George Town, en Great Exuma, o mediante excursiones marítimas. La temporada más seca, de diciembre a abril, ofrece días estables, aunque los precios suben.

Conviene dedicar entre cuatro y siete noches y alquilar auto o contratar salidas en barco.
Lea más: Estas son las mejores playas del Caribe para descansar
La cocina local gira alrededor del conch: se sirve en ensalada con lima y ají, frito o en buñuelos. El pescado fresco y el ron bahameño completan la experiencia.
Bora Bora, Polinesia Francesa: una laguna protegida por arrecifes
Bora Bora, en el Pacífico Sur, es célebre por su laguna de aguas transparentes, rodeada por un arrecife que amortigua el oleaje y por el monte Otemanu, antiguo volcán que domina la isla. Matira Beach, al sur, ofrece acceso libre y una de las mejores zonas para nadar sin necesidad de embarcación.

La llegada habitual es por vuelo desde Tahití: el aeropuerto está en un islote y el traslado final se hace en barco. La estación seca, de mayo a octubre, concentra menos humedad y mejores condiciones para snorkel, aunque la isla recibe visitantes todo el año.

Además de navegar por la laguna, vale la pena recorrer en 4x4 el interior de la isla y conocer las granjas de perlas negras.
Predominan el pescado crudo marinado en leche de coco, el atún y las preparaciones francesas con productos tropicales.
Es un destino de costo alto; reservar con anticipación ayuda a contener el presupuesto.
Lea más: Estas son las islas más hermosas del mundo y te explicamos por qué
Maldivas: arrecifes y lagunas de visibilidad excepcional
Las Maldivas son un país formado por atolones en el océano Índico. En islas como Maafushi, Dhigurah o Fulidhoo, las lagunas permiten nadar sobre fondos de arena y coral con una visibilidad que, en buenas condiciones, puede superar los 20 metros.

Malé es la puerta de entrada internacional. Desde allí parten lanchas rápidas, ferris públicos e hidroaviones hacia las islas. Los resorts ocupan islas privadas, mientras que las islas locales ofrecen alojamientos más accesibles y una vida cotidiana maldiva más cercana.

De noviembre a abril suele haber menor lluvia y mar más calmo. Para viajeros con presupuesto moderado, cinco días permiten combinar playa, snorkel y una salida para ver mantarrayas o tiburones ballena, según la temporada.
El mas huni, desayuno de atún, coco y chile, resume la identidad culinaria del país.
Lea más: Jamaica en familia: guía para unas vacaciones con playa, reggae y aventura
Formentera, España: transparencia mediterránea
Formentera, la menor de las Pitiusas, se encuentra frente a Ibiza, en el Mediterráneo español. Ses Illetes es su postal más reconocible: una lengua de arena entre aguas de tonos azules y la pradera de posidonia oceánica, clave para la claridad del mar.

No tiene aeropuerto. Se llega en ferry desde Ibiza —con conexiones aéreas desde varias ciudades españolas y europeas— y luego se recorre en bicicleta, moto, auto o bus. De mayo a junio y septiembre combinan temperaturas agradables con menor afluencia que julio y agosto.

Además de sus playas, el faro de la Mola y el pueblo de Sant Francesc Xavier muestran una isla de ritmo pausado.
En los restaurantes locales destacan el pescado, el bullit de peix y la ensalada payesa, con productos de huerta, papas y pescado seco.
