El camino a la recuperación física y sicológica de Salvador Cabañas es más difícil no solo porque todavía cuenta con la bala que recibió en la cabeza el 25 de enero de 2010 en el sanitario de varones del Bar Bar de la Ciudad de México, sino porque los pleitos judiciales tanto en Paraguay como en México acaparan la atención de todos.
Lo último y primordial fue la detención de la persona que, de acuerdo a la investigación penal, empezó todo: el presunto narcotraficante José Jorge Balderas Garza.
El “JJ” está sindicado como el que apretó el gatillo de un revólver calibre 25 que casi acabó con la vida del futbolista, aunque da una versión diferente a lo ocurrido en aquella lamentable madrugada en la discoteca.
El martes 18 de enero pasado, las autoridades mexicanas detuvieron al “JJ”, quien contaba con orden de captura internacional, en una casa alquilada en una exclusiva zona de la capital mexicana, Bosques de las Lomas.
Con Balderas cayeron otras seis personas más, entre ellas, una mujer, la modelo colombiana Juliana Sossa Toro, de quien se dijo es su pareja sentimental, de acuerdo a reportes de las agencias Reuters, EFE Y AFP.
En las aprehensiones se les decomisaron armas de grueso calibre, droga, cartuchos útiles, más de un millón de pesos, 50.000 dólares y aparatos de comunicación.
Los otros detenidos son Raymundo Rangel Madrid, Ricardo García González, Denier Casia Mireles, Jorge Ramón Marín Trujillo y Urín Malín Uribe.
El 16 de febrero del año pasado la Interpol emitió una ficha roja en 186 países por el delito de tentativa de homicidio contra de Salvador Cabañas.
El “JJ”, de acuerdo a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal de México, utilizó siete identidades para la comisión de diversos delitos y seguir prófugo tanto tiempo.
Niega intento de homicidio
José Jorge Balderas Garza, de 34 años, concedió varias entrevistas a medios televisivos mexicanos y negó que haya sido el autor del disparo a Salvador Cabañas, y acusó a José Francisco Barreto García, conocido como “el Contador” y su entonces guardaespaldas, de haber apretado el gatillo para “defenderlo” tras un presunto enfrentamiento verbal que llegó a los golpes con Salvador Cabañas.
“El Contador” fue aprehendido en junio de 2010, y desde el inicio señaló que fue Balderas quien disparó al ex goleador.
Pruebas en su contra
El procurador de México DF, Miguel Angel Mancera, quien lleva adelante la investigación por el atentado que sufrió Cabañas, señaló que las pruebas involucran al “JJ” y que, por ende, no cambiarán las acusaciones en su contra.
De acuerdo a los diarios “Informador” y “El Universal” de México, el funcionario señaló que solo en caso de que haya dudas la jueza podría establecer la responsabilidad compartida de Balderas Garza, alias “el JJ”, y su escolta José Francisco Barreto García, “el Contador”, en el delito de homicidio calificado en grado de tentativa en contra del ex futbolista del América.
Las averiguaciones previas que contienen las declaraciones del “Contador” y del afanador (acomodador de baños), de nombre Javier Ibarra Corona, coinciden en señalar como responsable a Balderas.
El escolta y presunto cómplice del presunto narcotraficante narra que el día de los hechos, al entrar en el baño, observó a Cabañas y a su jefe discutiendo, para luego este último tomar al americanista por el cuello, mientras que con la otra mano sostenía una pistola.
El afanador (Javier Corona) declaró ante el Ministerio Público que en el baño “el JJ” le cuestionó a Cabañas su actuación futbolística. “¿Qué pasó con esos goles?”, a lo que Cabañas contesto: “¿Cuáles goles?”, y que El JJ dijo: “pues los del América, para que gane el equipo”, y que entonces Cabañas le dijo: “¿Tú quién eres para decirme cuáles goles?”. “Entonces El JJ saca una escuadra color negro, sujetando con la mano derecha, cortando cartucho (...). El JJ le apunta con el cañón hacia la frente, diciéndole: ‘Yo soy el hijo de la chingada que te va a romper tu puta madre’, y luego le disparó”, refirió el testigo.
De esta manera, para la Procuraduría, dijo Mancera, “el JJ” fue el responsable de la agresión, y de ninguna manera alguna declaración podría librarlo de la aplicación de la ley, pues es claro que ambos estuvieron en el lugar y en el momento de la agresión.