En la población en general, la Iglesia evangélica local debe proyectarse en el mundo secular expresando sus opiniones, fomentando cambios, enseñando un mejor camino a través de actitudes, acciones y testimonios. La Iglesia debe involucrarse en los problemas del mundo, buscando y enseñando soluciones para las miserias que existen en la sociedad.
Si entendemos que la vida no es una existencia en dos esferas, una espiritual y la otra física, entonces el testimonio y el ministerio de la Iglesia no deben cambiar de acuerdo a dónde se encuentre la misma.
Esta, más bien, debe ser la Iglesia en el mundo, aportando las verdades y principios de los cuales es portadora, para que los problemas sociales y culturales se solucionen. La Iglesia evangélica no debe contentarse con lamentar la pobreza, el desempleo, la violencia y la corrupción gubernativa.
Más bien, se debe involucrar en los problemas del mundo. Los evangélicos solemos decir que Cristo es la única esperanza. Entonces, pues, debemos enseñarle al mundo y demostrarle de esa manera cómo es que Cristo da soluciones a los problemas.
La Iglesia que no puede enseñar esta verdad con sus palabras y con sus vidas no será el agente de cambios que Dios quiere que sea para la sociedad actual y futura.
Édgar Antonio Noguera Palacio