"Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú", insiste el cantautor. Es que eso que no precisa de palabras y que llaman amor ha germinado la inspiración de cuantos artistas existen en el planeta.
Ese sentimiento cuyo concepto universal de afinidad a través de emociones, experiencias y actitudes asociados generalmente al "amor romántico" tiene una fecha específica en la que aunque por efectos del consumismo es invocado gratuitamente.
Hoy parece fácil creer "sentir amor". Y no es de extrañar, por ejemplo, oír a un niño de 5 años estar "enamorado" de la compañera de jardín. Recibir halagos como "Mi amor" de la peluquera, o incluso un "Te amo" en señal de agradecimiento. ¿Estará tan devaluado el concepto del amor?
En las relaciones sentimentales, ¿cuál es el momento preciso para saber que se trata de amor? Es común confundirlo con la atracción física: aquella relación inmediata que centra su fuerza en lo que despiertan los sentidos, pero que, en algún momento, tendrá fecha de vencimiento al acabar el interés.
"No sé cómo aguantar tanto tiempo lejos de vos. Me gustaría tanto que vivieses acá, y que las cosas sean más simples (
) Yo sé que va a costar mucho, mi amor, va a costar mucho estar juntos. Son culturas distintas, lenguas distintas, pero no sé qué voy a hacer con esta libertad lejos de mi hombre", le escribe una chica de Asunción a su novio de Mato Grosso do Norte (Brasil), a quien conoció a través de una red social. Amores a distancia, a través de computadoras y una conexión a Internet: un nuevo mundo dentro de las posibilidades de antaño para encontrar eso que todos buscamos.
"Muchas personas ya me dijeron que estoy loca, que salga con alguien acá, que va a ser más fácil, que yo acá tengo todo, y que si me voy allá me voy a ir sin nada. Y yo sé que es así. Hay veces que pienso y pienso, y me da un poco de miedo. Yo sé que soy una mujer muy decidida cuando quiero hacer algo en mi vida, y lo hago lo mejor que puedo y procuro que sea todo lo más perfecto posible. Pero al pensar simplemente en ir allá, sinceramente hay veces que da miedo: sin conocer a nadie, sin tener nada, sin trabajo, sin amigas, sin un camino seguro, cosa que acá ya lo tengo. Es, de seguro, la aventura más difícil de toda mi vida", confiesa ella, al momento de contar sus planes de dejarlo todo por ir a Brasil a convivir con su amor virtual.
Por eso no extrañaría que digan que el legendario Cupido también es 2.0. Puede atravesar redes sociales, mensajerías directas, navegadores
y dejar de ser un lenguaje binario para mostrarse real.
La figura del Cupido aún es la imagen recurrente de esta forma de amor. Se trata de aquel personaje de la mitología romana que con arco y flechas, y los ojos vendados dispara de improviso al corazón desprevenido.
Y, hablando de corazón, no hay otro órgano humano que más se haya nombrado, dibujado e imaginado al momento de nombrar a este loco sentimiento. Aristóteles sostenía que el corazón era "el contenedor de todas las pasiones". Sin embargo, el origen de la "forma del corazón" aún es incierto. Algunos lo asocian con una planta originaria del norte de África (Ferula tingitana), la que en el siglo VII a.C., en la ciudad-estado de Cirene tuvo gran reputación económica como método anticonceptivo. Por eso dicha asociación primero con el sexo, y después con el amor, tomó gran popularidad.
Con el advenimiento del Día de los Enamorados o de San Valentín, el símbolo del corazón tomó lugar en la Inglaterra del siglo XVII; y luego en el mundo entero. Esta festividad, aún celebrada cada 14 de febrero, tiene sus orígenes en la figura de san Valentín de Génova.
Sin embargo, la primera asociación entre San Valentín y el amor radica en una obra de un poeta inglés, Geoffrey Chaucer (1343-1400), quien inspirado en el primer aniversario del compromiso entre el rey Ricardo II de Inglaterra con Ana de Bohemia escribió: "Porque esto fue el día de san Valentín, / cuando cada ave vino aquí a elegir su pareja".
Hoy, 630 años después de aquel compromiso real, el Día de los Enamorados es una celebración que no escapa al calendario comercial de cada año. El viejo Cupido de la mitología romana y la "forma de corazón" ya retratada en tiempos medievales, aún ceden su imagen al merchandising infaltable cada 14 de febrero. Regalos, flores, cenas románticas, conciertos; promociones especiales en los centros comerciales; suites exclusivas con desayuno buffet, champagne, chocolates y frutas frescas; además de la masiva demanda de moteles nunca escapan a la fecha.
Es verdad que Sabina cantaba: "Yo no quiero catorce de febrero". Bien podría ser el himno de un grupo Anti San Valentín que surgió en la Web. "Cupido debe morir" se llama el grupo, que señala en su manifiesto: "Para nosotros, el día de San Valentín es una farsa (
) Las percepciones de la fecha son altamente subjetivas con muchas idiosincrasias, pero es fácil deducir que para los que no tienen una pareja es una fecha difícil de digerir, producto de la maquinaria de mercadeo que creó tan mentada celebración. Para aquellos que ven la verdad más allá del consumismo. (
) Para aquellos que ven la farsa que es esta fecha hemos creado este movimiento, con la finalidad de expresar su desacuerdo y rebelión en contra de una sociedad que se deja llevar por lo que le dicen está de moda y se deja vender por lo material".
La organización además señala: "¿Por qué razón deberías aceptar los regalos, los chocolates, las tarjetas y todo lo material si solo te es otorgado para llegar a tu corazón? Tu corazón, tus sentimientos, tu amor... son cosas que no tienen precio. Comprar cosas caras y bonitas no es amor; es la venta del mismo. Tu amor no está a la venta".
A su vez hay un sitio (en inglés) que ofrece tarjetas virtuales gratuitas con frases que destacan la comercialización de los sentimientos en la fecha y la poca creatividad del Cupido inmortal, apelando incluso a la ironía: "I have 3,987 friends on Facebook, but non of them will sleep with me" ("Tengo 3.987 amigos en Facebook, pero ninguno de ellos dormirá conmigo").
Si de tarjetas se trata, la creatividad online no es poca. El buen navegante podrá encontrar una gran galería de imágenes y tarjetas virtuales que le ponen humor (algo negro, quizás) a la celebración.
"Tampoco hay que ser extremista", podrá pensar el amable lector (al igual que el autor de lo que va leyendo). Hay fechas para todo: para el padre, la madre, el niño, el joven, el abuelo
la amistad.
Amores de infancia, de juventud. Amores imposibles, virtuales o a distancia. Amores secretos, amores de verano. Por todos ellos se podrá brindar.
Habrá que ser inteligentes y recordar que el amor no es una sola fecha, no es un regalo ni una cena de gala. Tampoco una estación. Ni hay un mapa que lleve al enganche, así como no hay caminos que aseguren felicidad. Es buena oportunidad para expresar los sentimientos una vez más a esa persona que celebra tu amor cada día del año. O, por qué no, brindar tu soledad escuchando a Joaquín, quien repite insistente: "Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú".