Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza", enfatiza, y agrega que "a los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas".
Consultada sobre qué métodos son prácticos a la hora de inculcar la responsabilidad, responde que "enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas".
¿Quién es responsable?
Indica que uno de los aspectos básicos de la enseñanza de la responsabilidad a los niños es la cuestión: "¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?". Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los maestro/as, pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades.
Preguntada si hacerles trabajar desde pequeños o adolescentes influirá en su futuro, dice que un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás". Concluye que el niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.
Enseñar a los hijos el valor de la responsabilidad es una de las tareas que demanda mayor compromiso de los padres. La Lic. María Teresa Galeano brinda consejos prácticos que contribuirán a la educación de sus "pimpollos".