Estilos modernos

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Capacidad: Discrimina los estilos modernos.

En el número anterior estudiamos los procedimientos y recursos empleados en los tres estilos clásicos, con ejemplos. En esta oportunidad, continuaremos con los estilos modernos, que ofrecen una clasificación más amplia.

Estilo sobrio: Rechaza los recursos literarios y se limita a exponer de forma directa. Se emplea en las obras de carácter didáctico.

Estilo sencillo: Utiliza sólo los elementos poéticos sencillos, pero rechaza los recursos complicados.

Estilo nítido: Admite algunos recursos poéticos, pero se destaca por la corrección, la elegancia y la propiedad.

Estilo elegante: Emplea los adornos literarios para crear belleza, pero no exagera con ellos.

Estilo florido: Abunda en metáforas, imágenes y otros recursos poéticos.

Estilo pomposo o ampuloso: Además de usar muchos recursos literarios, utiliza construcciones excesivamente cultas y rebuscadas.

Estilo magnífico: Se distingue por la sublimidad del pensamiento.

Estilo sublime: La excelencia de los pensamientos, la belleza de las imágenes y el buen empleo de los recursos literarios hacen que el estilo sublime tenga un poder extraordinario que arrebata al lector u oyente.

Estilo jocoso: Otorga un carácter cómico o humorístico a las producciones.

Estilo cortado: Pasa de unos pensamientos a otros con rapidez. Está elaborado con oraciones muy breves y no admite adornos ni rodeos innecesarios.

Estilo vivo: Expresa vivacidad, animación y alegría.

Estilo enérgico: Se destaca por la fuerza y el vigor de la expresión.

Estilo vehemente: Las palabras y las ideas reflejan impulso, pasiones.

Estilo dramático: Mantiene una actitud de lucha entre varias cosas que hace resaltar la idea central.

Afianzamos lo que aprendimos

1.¿Qué estilo predomina en este fragmento?

¡Loca!


¡Paso! ¡Dadle paso!
Es reina y es pobre. No quiere ni el raso
que bese sus formas; es loca la reina.
Dad paso a la reina de honda pupila color de esmeralda,
la loca desnuda que, regia, despeinada,
por único manto,
su astral cabellera, como un sueño de oro cubriendo la espalda.

(Manuel Ortiz Guerrero)