Géneros literarios

Para introducirnos en el tema, compartamos una frase de un distinguido escritor guatemalteco: “La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso, eso, un movimiento perpetuo”.

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Augusto Monterroso

Los géneros literarios son los distintos grupos en que se pueden ordenar o clasificar las obras literarias, de acuerdo a ciertas características comunes. Cada género se divide en subgéneros o géneros menores.

Aristóteles fue el primero en clasificar las obras literarias en tres grupos: género épico, lírico y dramático. La clasificación aristotélica no toma en cuenta el ensayo, en el que se desarrollan y argumentan ideas.

Desde la inclusión de la novela dentro del género épico, este amplió su significado a la noción de género narrativo. Pero el género, entendido como conjunto de constantes retóricas y semióticas que identifica y reúne a varios textos, se va conformando a través del tiempo. Por lo tanto, resulta difícil fijar los límites entre lo propiamente narrativo o épico-narrativo, lo lírico o poético y lo dramático o teatral. Existen novelas líricas, poemas narrativos, poesía que recurre a elementos teatrales, intersección entre los géneros.

Los géneros más estudiados son el género épico, el narrativo, el lírico, el dramático y el ensayo. Iniciaremos estudiando el género épico.

GÉNERO ÉPICO

Relata sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal. Es el canto del pueblo que empieza a tener conciencia de sí mismo.

CARACTERÍSTICAS

Se centra en un individuo, lo que confiere unidad a la composición.

Condensa y expresa los ideales de todo un pueblo en un periodo significativo de su historia.

Predomina la majestuosidad de su tono y de su estilo.

Introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción.

Son frecuentes las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Invocación de las musas.

La afirmación formal del tema.

La participación de un gran número de personajes.

La abundancia de parlamentos en un lenguaje elevado.

En ocasiones, ofrece detalles de la vida cotidiana, pero siempre como telón de fondo de la historia.

Su forma de presentación es el recitado.

ÉPICA POPULAR

Se desarrolló a partir de la poesía popular transmitida en forma oral por los bardos, juglares u otros autores, y luego escrita por poetas anónimos.

Las principales obras del género épico culto destacan: “El cantar de los nibelungos”, de un anónimo autor austriaco, y las epopeyas indias “Mahabharata” y “Ramayana”.

Los acontecimientos narrados se basan en leyendas o hechos ocurridos mucho tiempo antes de su composición. Los personajes y episodios que aparecen en la épica popular están presentes en canciones populares anteriores al poema, como los cantares de gesta, compuestos entre finales del siglo X y mediados o finales del siglo XI. En la literatura española destaca el Cantar de Mio Cid, basado en el heroico personaje de El Cid Campeador, protagonista de numerosas baladas.

El romancero español es un ejemplo de épica popular, al igual que las variadas formas del corrido mexicano.

ÉPICA CULTA

Así como la épica popular, se ocupa de las tradiciones, los mitos o la historia de una nación. La épica culta latina alcanza su máxima expresión con “La Eneida”, de Virgilio. Entre las principales representaciones de la épica culta europea se mencionan: “Los lusíadas”, epopeya nacional portuguesa, escrita por Luís de Camões; las italianas “Orlando furioso”, de Ludovico Ariosto, y “Jerusalén liberada”, de Torquato Tasso. También se considera una obra de la épica culta “La Atlántida” del catalán Jacint Verdaguer, una obra de honda grandeza, aunque sea de una época más tardía.

ESPECIES DEL GÉNERO ÉPICO

Epopeya: Composición de gran extensión, que ofrece una visión amplia de la vida, costumbres, sentimientos y creencias de los pueblos y épocas de su creación. Narra una acción memorable, realizada por héroes dotados de virtudes sobrehumanas. Ejemplos: “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero.

Cantar de gesta: Género literario que floreció en la Edad Media. Combina la leyenda con una base histórica cierta. Se ocupan principalmente de los acontecimientos heroicos ocurridos con las luchas entre nobles caballeros y las batallas libradas contra los moros invasores. En los primeros poemas predominan las hazañas caballerescas, y en los cantares posteriores, la tradición del amor cortés. Ejemplos: “La canción de Roldán”, “El Mio Cid” y “El Cantar de los Nibelungos”.

Romances: Canciones de origen popular y anónimos. La narración se presenta más ágil, los diálogos más dinámicos y los elementos líricos proporcionan idealidad y ensueño. Los primeros romances fueron fragmentos de los cantares de gesta recitados por los juglares; posteriormente, los romances cantaban historias nuevas, contemporáneas a los poetas. Un tipo especial de romance, existente ya desde la Edad Media, es el romance noticiero o fronterizo, que se ha prolongado hasta nuestros días en los romances populares que informan sobre hechos contemporáneos.

Poema épico: Relata hazañas heroicas, hechos históricos, religiosos, etc. Es la poesía de lo objetivo y exterior al poeta. Ejemplos: “La Eneida”, de Virgilio, en Roma; “La Araucana”, de Alonso de Ercilla; “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri; “El Paraíso Perdido”, de Milton.

ACTIVIDADES

1. Lee el fragmento de “La Eneida”, de Virgilio:

Descripción de los infiernos
Mira Eneas: contempla de repente
por so el peñón izquierdo anchas murallas
triples en cuyo torno el Flegetonte
tartáreo, con sus ondas inflamadas,
abrasadoras, rápido se vierte,
y retuerce peñascos resonantes. (à)

Párase Eneas, y aterrado escucha
el ruido: “¿Qué linaje de delitos,
oh virgen, di: qué penas los oprimen?

¿Qué es este grande estrépito que suena?”
Y respondió la profetisa: “¡Oh claro
caudillo de los teucros! ningún puro
puede tocar el criminoso limen.

Pero, cuando el imperio de las selvas
internas Hécate me dio, enseñome
las penas de los dioses y a doquiera
condújome”.

Hidra horrorosa de cincuenta fauces
negras feroz en lo interior habita.

Luego dos veces más ancho y profundo
el tártaro se hiende entre tinieblas
que se alza, desde el orbe, el cielo empíreo.

Allí la raza antigua de la tierra,
el linaje titanio, en la honda sima
fulminados revuélvense.

Allí también he visto a los Aloidas
gemelos, monstruos,
que con sus manos el inmenso cielo
desgarrar intentaron, y al Saturnio
arrojar de su reino soberano.

Aquí encerrados su castigo esperan
los que envidiaron, vivos, al hermano
a los padres hirieron; a los clientes
defraudaron; amaron las riquezas
reunidas avaros y a los suyos
no dieron de ellas turba es esta enorme
los que por adulterio muertos fueron;
los que armas sediciosos empuñaron
perjuros. Ni preguntes por sus penas
ni a cuál caso o fortuna sucumbieron.

Volviendo van los unos roca ingente;
otros de ruedas cuelgan, a las pinas
la planta y mano atadas.

Sentado está, sentado, eternamente
habrá de estar el infeliz Teseo;
y el misérrimo Flegias amonesta
a todos, voceando por las sombras:

“Aprended la justicia amonestados
y a no menospreciar a las deidades”.
Éste vendió su patria por el oro
y un déspota le impuso;
hizo y deshizo leyes por dinero:
aquél penetró al tálamo de la hija,
a vedado himeneo.

Todos tentaron, consumaron todos
crímenes horrorosos. Si tuviese
cien lenguas yo, cien bocas y voz férrea
no pudiera nombrar tanto delito
ni pena tanta.
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