En este sentido podemos leer a Lawrence O. Richards, autor de un diccionario de términos bíblicos, dice: "Pistis y sus derivados hacen referencia a relaciones establecidas a partir de la confianza y preservadas por la fiabilidad". Confiamos en algo cuando tenemos razones para confiar y evidencias que justifican y respaldan nuestras confianzas.
"Una afirmación no es verdadera por el simple hecho de que creamos en ella ni deja de serlo porque no creamos. Tenemos que evaluar las evidencias y razones que respaldan esa verdad, luego vemos si esas afirmaciones tienen un fundamento sólido y finalmente llegamos a confiar, llegamos a la experiencia de la fe basándonos en el peso de la evidencia" ("Apologética Cristiana" pág. 11).
Los apóstoles y los primeros cristianos tenían este tipo de fe, ellos sabían y estaban convencidos por la evidencia de lo que creían. Veamos lo que escribe Lucas en Lc. 1:1-4:"Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido" y Juan en 1 Juan. 1:1-3 dice: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo". Evidentemente la fe cristiana estaba basada en un fundamento confiable y comprobable.
Vemos también al apóstol Pablo haciendo una defensa (apología) del fundamento de la fe cristiana (la resurrección) como algo comprobable, fiable y verdadero. En 1 Corintios 15:1-8; 12-20 dice: "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí...", "
Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados". Este es uno de los fragmentos más antiguos de los escritos por Pablo lo cual nos indica de que este credo fue enseñado y difundido desde la primera hora. Muy probablemente Pablo haya recibido esta enseñanza inmediatamente después de su conversión como unos tres años después de la crucifixión de Cristo.
El gran apologista cristiano Josh Mc Dowell declaró: "Si la resurrección de Cristo es el punto "débil" del cristianismo (por lo sobrenatural o antinatural de su hecho) ¿por qué los apóstoles lo declaraban como el fundamento de su fe? Sabían que si el cristianismo era verdad debía de sustentarse en hechos".
En Hechos 17:16-34 encontramos a el apóstol Pablo en Atenas en el Areópago, en la cuna y nata de la filosofía antigua delante de creyentes paganos griegos defendiendo la fe cristiana de la resurrección de Cristo, sobre esto nos dice el libro "Apologética Cristiana" pág. 17,18 lo siguiente; "Pablo argumentó a favor de la fe en dos maneras: El primero es que Pablo habló de algo que tenían en común que era la creencia en un Dios (varios en el caso de los griegos). El problema que planteó Pablo a los atenienses no era que no creían en nada, sino que creían en algo falso. Su religión tenía muchos huecos. Como Pablo sabía todos los errores y las inconsistencias de su religión presento al cristianismo como un sistema de creencias en el cual el poder creador y sustentador del universo es coherente con la idea de justicia".
En segundo lugar, Pablo basó su investigación en hechos que podían ser investigados por cualquier persona que estuviera interesada. Pablo hablaba de una persona real que hizo y dijo cosas en un tiempo y en un lugar determinado. Era posible encontrar a los que fueron testigos de la vida y las enseñanzas de Jesús para interrogarlos.
La realidad de Jesús y de su resurrección es el fundamento del cristianismo. Sin ella no hay cristianismo. Pablo estaba tan convencido de este fundamento que llegó al extremo de señalar la afirmación más vulnerable de la fe cristiana como su defensa más solida y su punto más fuerte. Tan convencido estaba el apóstol de la resurrección de Cristo que exponía este punto como el más fuerte delante de los escépticos.
Pablo estaba exponiendo estas afirmaciones para que prueben si era verdad o no como casi un desafío. Las afirmaciones del cristianismo se pueden investigar y se pueden poner a prueba. Este desafío no tiene paralelo en otras religiones; ningún otro texto sagrado explica como destruir sus propias afirmaciones".
"La resurrección es tan importante a la hora de argumentar a favor del cristianismo porque, si fue real, convalida las enseñanzas de Jesús, ya que queda demostrada que su autoridad provenía de Dios. Las enseñanzas de Jesús no solo trataban de cuestiones éticas y morales sino que, a menudo, se refería a su propia identidad" ("Apologética Cristiana" pág. 267).
Jesús mismo profetizó y habló de su resurrección en más de una oportunidad; "Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días" Marcos 8:31. Ver también Juan 2:19-32.
Si Jesús no resucitó o estaba mintiendo o era un lunático y no habría porque creer todo lo que enseñó ya que no cumplió su mayor promesa, la resurrección. Pero Jesús dijo que resucitaría y si resucitó significa que todo lo que dijo; sus promesas, su segunda venida, su identidad, la salvación que prometió, la resurrección de los muertos y la vida eterna son también verdad.
Diego Enciso
20 de abril de 2011 a la - 03:04
La Verdad de la Resurrección
Este artículo tiene 15 años de antigüedad