Matto Grosso do Sul y su música paraguaya

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La música paraguaya en el transcurso de los años ha ganado terreno en Matto Grosso do Sul. Tanto que uno puede escuchar más polcas en las calles de Bonito, que en las de Asunción.

No es un secreto que la música paraguaya sea muy apreciada por los extranjeros, tampoco que en los países vecinos se disfrute mucho de ella.

Pero sinceramente he quedado sorprendido con lo popular que son las polcas paraguayas en Matto Grosso do Sul, estado federado brasileño que fronteriza con cuatro departamentos de nuestro país: Alto Paraguay, Concepción, Amambay y Canindeyu.

Matto Grosso do Sul, uno de los estados más jóvenes del Brasil, consiguiendo su autonomía en la década del 1970, es muy parecido en muchos aspectos a nuestro país. Su economía se basa en la ganadería vacuna, la agricultura (soja, maíz, arroz y algodón), la minería (hierro y manganeso) y el turismo.

Tanto su economía como sus costumbres podrían ser comparadas y halladas muy similares, destacando por sobre todas las cosas, la música.

Temas conocidos como Galopera de Mauricio Cardozo Ocampo, Recuerdos de Ypacaraí de Demetrio Ortiz y Zulema Merkin, además de "Che la reina" de Emiliano R. Fernández, Virgencita de Caacupé y Floripami, del dúo Moreno-Rivarola pueden ser escuchados tanto en las calles o en las peñas de la ciudad de Bonito, también Mercedita y Kilómetro 11, que son chamamés argentinos.

Altair Malavesi, un paulista devenido a pequeño ganadero afirmó a ABC sobre la música paraguaya: "La música paraguaya, como la Sertaneja, son muy escuchadas aquí en Bonito, ciertamente en muchas partes del Brasil, yo antes me dedicaba a la música y en muchas ciudades la gente pedía canciones como Mis noches sin ti, siempre, siempre, también Galopera, muy apreciadas".