Con esta nueva planta la empresa aumentará la producción de la firma un 40 por ciento y generará fuente de trabajo a 270 personas.
El escribano Oscar Harrison, presidente, menciona que “la empresa en realidad se inició como una firma unipersonal que nació en el año 1942 y fue fundada por el señor Miguel Angel Gatti, que era toda una personalidad”.
Agregó que “posteriormente a eso, aproximadamente en 1970, la convirtieron en una sociedad anónima. Nosotros la adquirimos en el año 1984 cuando el señor Gatti ya no existía. A partir de ahí le fuimos dando otro cariz porque hasta ese momento funcionaba solamente como representante de laboratorios extranjeros. Cambiamos totalmente la imagen y empezamos a elaborar productos en el país. Hoy el 90 por ciento de la venta de la química es de producción nacional, elaborada por nosotros mismos”.
La empresa nació tras “una necesidad. Cuando uno trabaja solamente con los productos importados está siempre supeditado a que lleguen las importaciones de los productos y a los precios que fijan los representados, a una serie de condiciones que no se dan cuando se elaboran localmente, y mucho menos cuando lo elabora uno mismo. Allí uno tiene el dominio total, que es lo que buscamos. Dos o tres años después de haber adquirido la empresa comenzamos a comprar máquinas para elaborar los productos nosotros mismos. Antes de eso tercerizábamos la producción a laboratorios que ya estaban instalados en Paraguay”, agregó Harrison.
De importadores a productores
Este paso “fue muy duro”, menciona Harrison. “Cuando no teníamos fábrica propia y tercerizábamos el servicio obviamente estábamos muy supeditados a los demás laboratorios que muchas veces nos daban faltas, nos aumentaban los precios o nos exigían pago al contado siendo que el 95 por ciento de las ventas farmacéuticas son a plazo. Comenzamos entonces a tener problemas financieros que prácticamente nos obligaron a adquirir un grupo de máquinas con las cuales que comenzamos a elaborar nuestros productos”, dijo.
Agregó que “entre los años 1995 y 1996 alcanzamos una buena elaboración, y fue allí que adquirimos el predio ubicado sobre la calle Venezuela, donde se comenzó a construir la fábrica que en pocos años elaboró con muchas comodidades, pero no tantas como las que ya tenemos hoy con nuestra nueva planta”.
Marcas y productos
“La Química Farmacéutica en este momento fabrica 400 productos de los cuales por lo menos 50 ó 60 tienen muy buena venta. Pero en los productos farmacéuticos uno no solo tiene que fijarse en la cantidad de unidades vendidas, sino también en los que requieren de muy buena tecnología que cuentan con precios importantes, ya que esto logra que las cifras aumenten”, agregó Harrison.
Cuando consultamos a Harrison qué se requiere para crecer y sobresalir en un mercado competitivo, nos mencionó que “más que el precio, se requiere calidad. Podemos citar muchos ejemplos de productos que son mucho más caros que los similares, pero que son los que más se venden. Yo siempre me incliné a buscar la buena calidad”.
Nuevos objetivos
“El principal objetivo es lograr fabricar productos que hasta hoy no podemos elaborar, como por ejemplo los inyectables. Con la nueva fábrica ya vamos a poder fabricarlos, así como nuevas presentaciones farmacéuticas de productos que ya tenemos, como los polvos. Vamos además a abrir mercados externos debido a que indudablemente esta fábrica que nosotros estamos inaugurando es realmente como un motor de Mercedes para un Volkswagen. El mercado local nos queda chico”.
“Realmente nosotros hacemos mucho trabajo de evaluación. Hemos traído una gran empresa auditora italiana que tiene oficinas en Buenos Aires para que audite la planta. Ellos dijeron que en Sudamérica no han visto una planta igual a la nuestra. La misma fue construida por una empresa española. Contamos además con la visita de Francisco Rivas, ministro de Industria y Comercio, así como de propietarios y técnicos de otros laboratorios, quienes manifestaron que es una planta que difícilmente pueda ser comparada con otra de Sudamérica.