Un vuelo comercial de la línea aérea TACA desde Honduras trajo el 1 de mayo de 2009 al hombre fuerte del ex dictador Alfredo Stroessner, quien a sus 86 años decidió dejar la apacible vida que tenía en el país que le concedió asilo político, luego del golpe del 2 y 3 de febrero de 1989.
El intempestivo regreso de Montanaro reavivó la esperanza de cientos de víctimas de la represión, de hallar a los cuerpos de familiares desaparecidos y ver sancionado a uno de los máximos exponentes de la represión durante la dictadura stronista.
Los numerosos procesos que soporta por desapariciones forzosas y torturas fueron “reactivados” por decirlo de alguna manera con la realización de algunas diligencias, pero en la práctica, la realidad es que no se ha podido hacer absolutamente nada.
Esto es así porque la defensa alegó desde un principio insania del procesado, motivo por el cual los distintos jueces que atendieron la causa no han realizado hasta ahora más que diligencias tendientes a determinar si el procesado está o no en condiciones de afrontar un proceso penal.
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Sin embargo, algo tan sencillo como hacer un examen siquiátrico, no es tan simple en nuestro país. Los numerosos y distintos recursos planteados por la defensa tanto para apartar a jueces y peritos, como para objetar diligencias dispuestas por la justicia, hicieron que el expediente quedara “empantanado” en el Tribunal de Apelación, 1ª sala.
El expediente estuvo primeramente a cargo del juez Arnaldo Fleitas, Como primera medida, este magistrados dispuso la internación de Montanaro en el Hospital de Policía Rigoberto Caballero el mismo día en que llegó al país debido a problemas de salud derivados de la avanzada edad del procesado. Paralelamente, el magistrado ordenó la realización de una serie de estudios, entre ellos un examen siquiátrico a cargo de una junta médica.
A partir de ahí empezaron los problemas, debido a que la defensa de Montanaro, a cargo del abogado Luis Bernardo Troche, recusó a los peritos ofrecidos por la querella, los Dres. Carlos Portillo y Aníbal Garcete Mañoti.
Portillo aceptó apartarse del caso, pero Garcete no lo hizo y su intervención fue ratificada por el juez Fleitas. Esta determinación fue confirmada por el Tribunal de Apelación, 1ª sala, integrado por Carlos Bray Maurice, Gustavo Ocampos y Tomás Damián Cárdenas en julio último.
Interín se discute la participación o no del perito Garcete Mañoti, la defensa ha recusado por distintos motivos a los jueces Arnaldo Fleitas, Andrés Casati y Gustavo Santander y a los camaristas Agustín Lovera Cañete y José Waldir Servín, en los procesos abiertos por las muertes de Amílcar Oviedo y Mario Schaerer Prono.
Ambos expedientes se encuentran actualmente a cargo del juez Manuel Aguirre, quien se hizo cargo de estas causas luego de la defensa recusara al juez Gustavo Santander, quien a su vez atendía dichos procesos por inhibición de los jueces Dionisio Fleitas y Andrés Casati, este último igualmente recusado por la defensa. En agosto pasado, Aguirre convocó a los peritos para tomar juramento, pero nuevos recursos planteados contra la cancelación de personería de la defensa y también de la querella en el caso Schaerer Prono, pospuso por tiempo indefinido la diligencia.