Por siempre mi gratitud, ¡maestro!

Este artículo tiene 22 años de antigüedad

Como homenaje al Día del Maestro, y muy especialmente a un maestro muy especial de la ciudad de Luque Paraguay: Maestro Don Francisco Parra Marmolejo, compartimos con todos los maestros compatriotas, auténticos constructores de un Paraguay mejor, el siguiente acróstico, como un testimonio de gratitud del responsable de Vivencias de Docente para todos los maestros y maestras que logran “marcar nuestras vidas para siempre” con su entrega generosa, valiente y constante. ¡¡Gracias por tu paciencia, comprensión y amor, respetado maestro y añorada maestra!!


Artículo relacionado: ¡Mi querida maestra!
Artículo relacionado: Poema de Manuel Ortiz Guerrero


Pasados los años y aún las décadas.
Observo y contemplo sereno, tu largo caminar.
Rico pasado de siembra fecunda.

Surcaste mentes, cuan fiel labriego.
Inculcando saber, además del buen proceder.
Ejemplo a imitar es tu vida toda.
Manantial fresco del puro beber.
Puro brebaje de paz y amor.
Recitabas sin desmayo tu plegaria diaria:
El saber no ocupa lugar.

Mirada serena, de convicción profunda.
Irradias virtud, confianza y respeto.

Germina vigoroso tu valioso legado.
Revive por siempre cuan cálido mensaje.
Acunaste esperanza de tiempos mejores.
Testimonio valiente de patriota ejemplar.
Inclino la frente con profundo respeto.
Tanta gratitud al querer expresar.
Una, cientos y miles de voces unidas,
Declaran dichosos tu don de sublime mentor.

Multiplica, Señor, bendición y bonanza,
Al callado hacedor de futura grandeza.
Edifica naciones, al cultivar la sapiencia.
Surcando caminos de recto andar.
Tiempo llega de recoger la cosecha.
Razón tienes de estar satisfecho.
Obsequiaste virtud, y cosechas AMOR!!

Queridas maestras. Respetados maestros: Tenemos un gran poder y, muchas veces, ejercemos gran influencia en la vida y el destino de muchos hombres.

Es un gran desafío que debemos asumir con entera responsabilidad, gran coraje y profunda convicción, sin dejar que la falta de rubros, los escasos materiales, la carencia de útiles o falta de comodidad en el aula anulen nuestra atención en lo más valioso de todo: esos niños bulliciosos y aquellos jóvenes rebeldes.

De la atención, comprensión, respeto y cariño que hoy le brindemos dependerá lo que ellos, mañana, a la sociedad puedan aportar.

Recuerda que no sólo esperan la instrucción a través de lecciones, sino muy especialmente, tu testimonio diario de honesta integridad: ya no bastan los consejos, es la hora del ejemplo. La sociedad decadente en valores que prevalece hoy día, exige nuestros mejores empeños. Cultivemos respeto, humildad y tolerancia, sin olvidar la justicia, la honestidad y el amor solidario. ¡¡Adelante, juntos podemos!!