¿Hasta qué punto el traductor puede interpretar fielmente el texto original? ¿Qué valor le damos a la exégesis?
La hermenéutica es un tema muy poco tratado en estudios filosóficos en Latinoamérica.
La cuestión radical consiste en saber hasta qué punto se debe respetar el original, sobre todo en la traducción de obras clásicas. Lo que supuestamente hace o debe hacer el traductor es trasladar los contenidos literarios de un idioma a otro, tras una interpretación comprensiva del discurso contenido en dicha obra, a fin de facilitar su lectura posterior.
El término hermenéutica proviene del griego y significa interpretación (hermeneia). El traductor expresa y explica. Por supuesto, no es coincidencia la presencia mitológica de Hermes, guardián de los secretos Zeus, pero también su mensajero autorizado. Es así como los sacerdotes del templo de Delfos intentaban interpretar los designios del dios.
Es por ello que cuando la hermenéutica adquiere el sentido de exponer, poner de manifiesto, está, en el sentido religioso, íntimamente relacionado con la función anunciadora de Hermes, mediante la expresión de la palabra. Así, cuando se realiza una interpretación de una obra artística, en cualquiera de sus formas, sea escultura, poema, canción o pintura, lo que se hace es exponer ante la realidad social, su sentido religioso.
INTERPRETACIÓN ARISTOTÉLICA
La labor de Aristóteles evitó que toda aquella producción filosófica anterior a él se perdiera para siempre. En su tratado de lógica El Organon, escribe justamente un texto subtitulado "Acerca de la Interpretación".
En rigor, en el contexto de la cultura griega, se utiliza el verbo hermeneuein, que abarca varios significados, y que a través de los siglos adquirió distintas connotaciones en la cultura occidental. Al metafísico español Jaime Luciano Balmes no le gustaba para nada la utilización de la hermenéutica como sinónimo de explicación, pues sostenía que dichas "explicaciones" resultarían siempre desviadas y antojadizas del texto original.
Sin embargo, la concepción de la hermenéutica como herramienta comprensiva del sentido auténtico de las obras clásicas se hizo inevitable, abarcando no solamente la filosofía, sino también el ámbito religioso.
La reconstrucción literaria de la obras de los filósofos de la Antigüedad, como las de Platón y Aristóteles, así como los fragmentos de los llamados presocráticos, fue hecha con la aplicación principal de la hermenéutica. Dentro de esta perspectiva, la interpretación hermenéutica debe ser capaz de realizar una reconstrucción histórica del ambiente cultural e ideológico, precisar influencias externas e internas, identificación de núcleos semánticos que evolucionan en la obra, su crítica interna y externa, su género literario, etc.
LO ANECDÓTICO
Muchas veces se ha dicho que el trabajo de un buen traductor, a menudo ha mejorado notablemente, un original. En ocasiones, un escritor hace un juego de palabras intraducible, no necesariamente por un recurso literario o semántico, sino por cuestiones relacionadas con la tradición vulgar, basadas en modismos regionales procedentes de expresiones que se acercan mucho a los dichos populares, adagios y otras cuestiones muy cercanas al aforismo.
Si trasladamos aquello de las interpretaciones idiomáticas a lo anecdótico, es bueno recordar cuando Jesús dijo que era más fácil que un camello pasase por el agujero de una aguja, antes que un rico ingrese al reino de los cielos; se trató de un error de San Jerónimo, quien al traducir el texto del griego, interpretó la palabra "camelo", como camello. "Camelo" es un cabo muy grueso que se usa para sujetar las embarcaciones a la rada. Para la intención da lo mismo.
Del mismo modo, cuando un inglés vio por primera vez un animal con bolsa en la panza, le preguntó a un nativo el nombre del bicho, a lo que este le respondió "cangu-ro", que en australiano significa "No entiendo".