Hacia una convivencia armoniosa

Las calles son de todos y para todos. Muchos conductores de vehículos a motor al igual que muchos ciclistas y peatones parecen desconocer que la bicicleta es un medio de transporte más y que quien la monta tiene puntuales derechos y deberes, tal como los tiene un peatón o un conductor de un camión, un bus, un auto o una moto. ¿Cómo se logra una relación pacífica y armoniosa en las calles? Pues, respetando las reglas de tránsito, que para eso están.

Un ciclista circula por la avenida Ñu Guasu y comparte el espacio con otros vehículos a motor.
Un ciclista circula por la avenida Ñu Guasu y comparte el espacio con otros vehículos a motor.Gustavo Machado

Uno de los mayores temores a la hora de andar en bicicleta en la vía pública es el de ser atropellado por un vehículo a motor. Con mucha más fuerza y mucho más blindaje, los motorizados tienen claramente las de ganar en un eventual escenario de choque. A esto debe sumarse, como sostiene Ben Irvine, que “los vehículos de motor fomentan el engreimiento de los conductores”; así estos, cuanto más sofisticada, exclusiva o grande sea su máquina, más derechos especiales creen tener y arremeten contra los demás usuarios de la vía pública, sin prudencia o consideración alguna, infringiendo sus obligaciones. Pero eso no debe detener a quien decida moverse en bici, más aún si -por su parte- se desplaza correctamente por las calles, con precaución y observando las normas.

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La premisa es esta: todo usuario de la vía pública es responsable y su actuar determinante para lograr un tráfico armonioso y seguro.

Como esta es una columna dedicada a ciclistas, mencionaré aquí algunos consejos destinados a ellos, lo cual no implica de ninguna manera que esté eximiendo de su cuota de responsabilidad a los choferes de otro tipo de vehículos.

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1.- Sé consciente del aquí y el ahora. Sobre una bici, tu cuerpo es tu armadura y es tu responsabilidad preservarla. En todo momento hay que estar consciente del tiempo presente y del entorno. Eso implica, por ejemplo, no pedalear usando auriculares para escuchar música, porque eso nos abstrae del entorno. También ayuda el no dejarnos llevar por los pensamientos y enfocar la vista en el camino. Puede que este sea uno de los ejercicios más difíciles, porque el pedaleo es también una forma de evasión.

En países como el nuestro, carentes de mínima infraestructura para ciclistas, hay que prestar atención todo el tiempo a los vehículos, las señales de tránsito, los agujeros en el piso, las distancias con los peatones y con otros conductores de bicicletas.

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2.- Mantené siempre el contacto visual. Como dice el dicho: ante la duda, abstente. Si te das cuenta de que cuando vas a doblar un automovilista que viene en sentido contrario está distraído, tomate unos segundos y asegurate de establecer con él o ella un contacto visual explícito, de manera que pueda ver cuál es movimiento que pensás hacer. Habrá ocasiones incluso en las que te convendrá dejar que pase antes que vos, porque no está totalmente atento y no te conviene exponerte.

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3.- Hacé señales con las manos para anticipar tus movimientos. ¿Vas a doblar? Extendé el brazo completamente para señalar en qué dirección lo harás. ¿Vas a parar y sentís que vienen otros ciclistas detrás de vos? Levantá el brazo con la palma abierta. En una bicicleta no tenemos señalero ni luces de freno, por eso es importante el lenguaje corporal.

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4- Respetá las señales de tránsito. Los carteles de Pare, los semáforos, los sentidos de las calles, las franjas peatonales. Todo eso rige para las bicicletas exactamente igual que como para los autos. Si las respetamos estamos creando un ambiente de seguridad para nosotros mismos y para el conjunto del tráfico.

La adolescente sueca y activista por el clima Greta Thunberg pedalea su bicicleta luego de participar de una protesta frente al parlamento sueco, en Estocolmo.

5.- Circulá siempre a la derecha. Las bicis deben circular a la derecha de la calle, próximos al cordón de la vereda. Sabemos que en la mayoría de las ciudades paraguayas se complica hacerlo, porque es donde se acumula basura, arena, vidrios rotos, o donde se ondula el pavimento. Pero siempre que se pueda, es el lugar que nos dan las reglas de tránsito.

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6.- Hablá y educá. Si un automóvil se acerca a tu bici sin respetar la distancia mínima de 1,5 metros es bueno que le hagas saber al o la conductora que no está bien lo que hace. La triste verdad es que muchos choferes no tienen la mínima educación vial y desconocen totalmente la existencia de estas normas. Eso es lo genial de andar en bici, podés cruzar palabras con cualquiera, sin siquiera bajar o detenerte.

7.- Hacete siempre visible. Con el ocaso todo cambia y si no te ven es más fácil aún que puedas tener algún sinsabor en el tráfico. Acordate que las reglas dictan que tengas una luz blanca delantera y una luz roja trasera, además de un chaleco reflectivo. Todo lo que quieras agregar para hacerte visible será siempre un plus positivo.

Con flecos en el manubrio y un listón fluorescente bajo el sillín, este ciclista se hace notar sobre la calle Denis Roa, del Barrio Herrera de Asunción.

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8.- Confiá en tu intuición. Si tu sexto sentido te dice que algo no funciona bien, o que un determinado conductor no respeta a los ciclistas y se está conduciendo temerariamente lo mejor es apartarse. Puede que hasta estés salvando tu vida.

9.- Sin tu bici sos un peatón. Todo ciclista desmontado, cuando esté empujando su biciclo, es considerado un peatón en cuanto a sus derechos y deberes, por lo que debe circular por la vereda.

Dos mujeres caminan por un barrio de Asunción cargando víveres. Una de ellas utiliza una bicicleta para alivianar la carga.
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