Rodrigo Servín no trabaja para la NASA ni forma parte del programa Artemis, pero cumple un rol igual de valioso: difundir información científica confiable, como lo hizo su papá durante décadas en Paraguay.
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Hoy, su nombre vuelve a resonar en el ámbito de la divulgación al explicar, con lenguaje simple, lo que significará la misión Artemis II para la historia de la humanidad.

Artemis II será la primera misión tripulada que volverá a orbitar la Luna desde 1972, cuando finalizó la era Apolo. Este proyecto marca el regreso del ser humano al espacio profundo y abre el camino hacia una presencia sostenida fuera de la Tierra.
¿Qué es la misión Artemis II?
El programa Artemis, impulsado por la NASA, contempla una serie de misiones que buscan devolver al hombre a la Luna y preparar futuras expediciones a Marte. Artemis I, lanzada en 2022, fue una misión sin tripulación.
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Ahora, Artemis II será el siguiente paso, con astronautas que viajarán alrededor de la Luna y regresarán a la Tierra, en una operación para probar sistemas y capacidades humanas en el espacio profundo.
La ventana de lanzamiento de la misión tripulada Artemis II se abrirá el 6 de febrero y se extenderá hasta abril, marcando el regreso de astronautas estadounidenses al entorno lunar por primera vez en más de cinco décadas.
Divulgación científica desde Paraguay
Rodrigo se dedica a la divulgación de la astronomía y la exploración espacial a través de charlas, cursos y un planetario móvil que recorre escuelas e instituciones.
Su trabajo apunta a combatir la desinformación científica y acercar estos temas al público general.
“Muchas veces consumimos información de afuera que no siempre es correcta. Nuestro objetivo es explicar qué es real y qué no”, sostiene.
Blas Servín fue pionero en la divulgación astronómica en Paraguay. En los años 80 instaló uno de los primeros planetarios del país y sembró la curiosidad científica en miles de estudiantes.
Rodrigo creció acompañando a su papá, primero como ayudante, luego como aprendiz, hoy como continuador de esa misión educativa.

“Escuché sus charlas durante años. Sin darme cuenta, ahí ya estaba formándome”, recuerda.
Tras la pandemia, el antiguo planetario quedó obsoleto y fue donado para formar parte del nuevo espacio museístico en la Costanera, como testimonio del inicio de la divulgación astronómica en el país.
Contra los mitos y la desinformación
En tiempos de redes sociales, el desafío es mayor. Rodrigo destacó que tuvo que aclarar recientemente versiones falsas sobre supuestos objetos extraterrestres, explicando que se trataba simplemente de cometas provenientes de otros sistemas estelares. “La gente se alarma rápido cuando no hay contexto. Nuestro trabajo es explicar y llevar tranquilidad”, afirma.
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Más allá de Artemis II, el objetivo de Rodrigo es despertar vocaciones científicas. Con telescopios y observaciones abiertas al público, busca que los chicos cambien por un momento la pantalla del celular por el cielo nocturno.
“Si logramos que un chico sienta curiosidad por investigar, ya hicimos algo importante”, resume.
