Marcapasos: cómo funciona, cuándo se indica y qué cambia en la vida diaria

Concepto de marcapasos.
Concepto de marcapasos.Shutterstock

Cómo funciona un marcapasos, en qué diagnósticos se indica —y en cuáles no—, qué riesgos reales tiene y qué cambia (y qué no) en la vida cotidiana.

El corazón late gracias a un circuito interno. El nodo sinusal (en la aurícula derecha) actúa como “marcapasos natural”: genera impulsos que se expanden por las aurículas. Luego la señal llega al nodo auriculoventricular (AV), una especie de “puerta” que regula el paso hacia los ventrículos, que se contraen para bombear sangre.

Cuando ese circuito se enlentece o se interrumpe, puede aparecer bradicardia (pulso demasiado lento) o bloqueo AV (la señal no baja bien a los ventrículos). Ahí entra el marcapasos: un dispositivo implantable compuesto por un generador (batería y microelectrónica) y uno o más cables/electrodos que se ubican en el corazón.

Concepto de marcapasos.
Concepto de marcapasos.

Su lógica es simple y sofisticada a la vez: detecta la actividad eléctrica propia y, si advierte pausas o un ritmo por debajo de un umbral programado, emite un impulso para disparar el latido.

La mayoría de los equipos modernos también ajusta la frecuencia según la actividad (sensores de movimiento o respiración), para que el corazón acelere cuando la persona camina o sube escaleras.

En qué casos se coloca un marcapasos (y cuándo no)

La indicación no se basa solo en “tener pulso bajo”, sino en síntomas, riesgos y causa.

Suele ser imprescindible cuando hay:

  • Bloqueo auriculoventricular avanzado (por ejemplo, bloqueo completo): la señal auricular no llega a los ventrículos y el ritmo puede volverse peligrosamente lento o inestable.
  • Síndrome del nodo sinusal con síntomas: el marcapasos natural falla, genera pausas o alterna bradicardia y taquicardia.
  • Bradicardia sintomática: mareos, fatiga marcada, intolerancia al esfuerzo o síncope atribuible al ritmo lento.
  • Insuficiencia cardíaca con desincronización: en casos seleccionados se indica terapia de resincronización cardíaca (CRT), un tipo de “marcapasos biventricular” que coordina la contracción de ambos ventrículos y puede mejorar síntomas y pronóstico.

Puede no ser necesario si:

  • La bradicardia es fisiológica (por ejemplo, en deportistas entrenados) y no causa síntomas.
  • El problema es reversible (algunos fármacos, alteraciones tiroideas, desequilibrios metabólicos) y se corrige la causa.
  • Hay palpitaciones o taquicardias cuyo tratamiento no requiere estimulación; y si el riesgo principal es una arritmia maligna, puede corresponder un desfibrilador implantable (DAI), no un marcapasos.

Para qué sirve realmente: más que “regular el corazón”

Un marcapasos no “cura” todas las enfermedades cardíacas ni evita el infarto. Su beneficio es concreto y medible: previene desmayos por pausas prolongadas, reduce el riesgo de paro cuando existe bloqueo eléctrico severo, y en muchos pacientes mejora la capacidad de ejercicio, el descanso y la calidad de vida al mantener un ritmo adecuado.

Concepto de marcapasos.
Cicatriz de marcapasos.

En insuficiencia cardíaca con CRT, puede mejorar la eficiencia del bombeo y disminuir hospitalizaciones en perfiles específicos.

Vida cotidiana con marcapasos: mitos, microondas y aeropuertos

Tras el implante suele indicarse un período de cuidado del brazo del lado implantado y control de la herida. Luego, la pregunta clave es si se puede volver a la normalidad: en la mayoría, sí.

  • Ejercicio: se recomienda actividad física, con reinicio progresivo tras la cicatrización. Puede haber restricciones en deportes de contacto por riesgo de golpe sobre el generador.
  • Microondas y electrodomésticos: los equipos modernos están bien blindados; el microondas doméstico se considera seguro en uso normal.
  • Teléfonos y auriculares imantados: conviene mantener el celular a unos 15 centímetros del dispositivo (por ejemplo, no en el bolsillo del pecho del mismo lado).
  • Viajes en avión: se puede volar. En controles de seguridad, los arcos y paletas suelen ser seguros si el paso es breve; es útil llevar la tarjeta del dispositivo y avisar al personal.
  • Actividad sexual: en general, puede retomarse cuando la persona se siente bien y la herida está curada; el marcapasos no la limita por sí mismo.

Riesgos y efectos secundarios: los reales y los exagerados

Como cualquier implante, no está exento de complicaciones.

Las más relevantes incluyen infección del bolsillo o del sistema, hematoma, neumotórax (raro), desplazamiento de cables, perforación (infrecuente) y necesidad de recambio de batería cada varios años.

Sobre interferencias: el riesgo real se concentra en imanes potentes y ciertos entornos industriales. La resonancia magnética depende del modelo (muchos son “MRI conditional” y requieren protocolo). En la vida diaria, el peligro suele estar más en el mito que en la evidencia.

¿Puede una persona hacer vida normal con marcapasos?

En la mayoría de los casos, sí: trabajar, viajar, hacer ejercicio, tener relaciones y usar tecnología cotidiana.

La clave es el seguimiento (controles presenciales o remotos), respetar recomendaciones individualizadas y consultar ante fiebre, enrojecimiento de la herida, palpitaciones persistentes, desmayos o dolor inusual.

El marcapasos no reemplaza al corazón: lo acompaña cuando su electricidad duda, y esa ayuda —discreta y constante— puede ser la diferencia entre vivir con miedo a desmayarse y recuperar una vida predecible.