La Agencia Europea de Medio Ambiente alertó este martes de que existe un vínculo entre salud mental y contaminación ambiental, y sostiene que aplicar plenamente la legislación comunitaria podría reducir los niveles de depresión y ansiedad.
La contaminación del aire, acústica y química figuran entre las principales causas señaladas.
“Los estudios muestran de forma constante que la contaminación del aire, por ejemplo en forma de partículas finas (PM2,5) y dióxido de nitrógeno (NO2), está asociada a la depresión y a síntomas depresivos”, señaló la agencia en un informe.
La exposición al plomo, a los disruptores endocrinos y a otras sustancias químicas, especialmente durante las fases de desarrollo, puede aumentar el riesgo de trastornos de salud mental, añadió.
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Además, la contaminación acústica (tráfico aéreo y por tierra) puede estar vinculada a un mayor riesgo de depresión y ansiedad, en particular en personas vulnerables.
Sexto tipo de enfermedad más frecuente
“Reducir la contaminación, de conformidad con el plan de acción ‘Contaminación Cero’ de la UE, podría mejorar la salud mental en todo Europa”, afirmó la AEMA.
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Asimismo las soluciones que ofrece la naturaleza generan beneficios científicamente demostrados para las personas que padecen trastornos mentales, al reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, mejorando el bienestar general gracias al contacto con la naturaleza, indicó.
Según la AEMA los trastornos mentales representaban en 2023 el sexto tipo de enfermedad más frecuente en la Unión Europea y constituían la octava causa de muerte.
