Cómo aplicar la maniobra de Heimlich: la técnica que puede salvar una vida en segundos

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.Shutterstock

Un atragantamiento grave puede dejar a una persona sin aire en segundos. La maniobra de Heimlich busca expulsar el objeto que bloquea la vía aérea, pero solo funciona si se reconoce el caso correcto y se aplica con precisión. Te contamos cómo hacerlo sin errores.

Qué es la maniobra de Heimlich y por qué funciona

La maniobra de Heimlich, o “compresiones abdominales”, es una técnica de primeros auxilios diseñada para desalojar un cuerpo extraño alojado en la vía aérea.

Al comprimir el abdomen hacia adentro y hacia arriba, se incrementa bruscamente la presión dentro del tórax, generando un “golpe de aire” que puede expulsar el bloqueo.

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.

Las guías de organizaciones como la American Heart Association y la Cruz Roja coinciden en un punto clave: no se usa para cualquier tos, sino cuando hay señales de obstrucción severa.

Cómo reconocer un atragantamiento grave (y cuándo no hacerlo)

La pregunta decisiva es simple: ¿puede hablar, toser o respirar? Si la persona tose fuerte, puede emitir sonidos o respirar entrecortadamente, se considera una obstrucción parcial. En ese caso, lo más seguro suele ser animar a seguir tosiendo y vigilar.

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.

En cambio, el atragantamiento potencialmente mortal suele verse así: incapacidad para hablar, tos silenciosa o ineficaz, manos al cuello, coloración azulada (cianosis) o pérdida de conciencia. Ahí, el tiempo importa.

Llamá a emergencias cuanto antes (911).

Cómo se realiza correctamente en adultos y niños (conscientes)

Colocate detrás de la persona. Rodeá su cintura con los brazos y cerrá un puño. Ubicá el lado del pulgar por encima del ombligo y por debajo del esternón (no sobre las costillas). Tomá el puño con la otra mano y realizá compresiones rápidas y firmes hacia adentro y arriba, como una “J”.

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.

Continuá hasta que el objeto salga o la persona deje de responder. Si el objeto se expulsa, la respiración suele volver de forma abrupta; aun así, conviene evaluar si hay dolor intenso, vómitos persistentes o dificultad respiratoria.

Si estás solo: la versión de autoasistencia

Si te atragantás y no podés respirar, podés hacer compresiones abdominales sobre tu propio abdomen con el puño, o presionar la zona por encima del ombligo contra el borde firme de una silla o una mesada.

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.

La lógica es la misma: empujes hacia adentro y arriba. Pedí ayuda o activá emergencias si podés.

Embarazo y obesidad: el ajuste que evita lesiones

En personas embarazadas o con obesidad marcada, se recomiendan compresiones en el pecho en lugar de abdominales: las manos se colocan en el centro del esternón y se empuja hacia atrás, con firmeza, para generar presión intratorácica sin comprimir el abdomen.

Lactantes (menores de 1 año): no se hace Heimlich abdominal

En bebés, las guías priorizan una secuencia distinta: golpes interescapulares (en la espalda) y compresiones torácicas.

La maniobra abdominal clásica puede causar lesiones internas en esta edad.

Errores frecuentes y riesgos reales

Aplicarla mal puede fracturar costillas o lesionar órganos.

Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.
Maniobra de Heimlich, imagen ilustrativa.

Los fallos más comunes son colocar las manos demasiado arriba (sobre el esternón), demasiado abajo (sobre el abdomen bajo), comprimir hacia adentro sin dirección ascendente, o usarla cuando la persona aún tose eficazmente.

Si el atragantamiento fue severo, si hubo pérdida de conciencia o si persiste dolor fuerte, ronquera o dificultad para tragar, es prudente buscar evaluación médica: a veces quedan restos del objeto o lesiones por la obstrucción.

La regla práctica que más salva

Si la persona no puede hablar ni toser fuerte, tratá la situación como emergencia: pedí ayuda, llamá a emergencias y aplicá la técnica adecuada al caso.

La precisión —y no la fuerza bruta— es lo que convierte a la maniobra de Heimlich en una herramienta realmente salvavidas.