Un macroestudio internacional basado en imágenes de satélite ha evaluado la extensión de la capa de manglares del planeta desde 1984 hasta 2023, constatando que la recuperación de cobertura ha superado a las pérdidas durante los últimos 16 años.

Los investigadores dividen la trayectoria global de los bosques de manglares en dos fases durante estas cuatro últimas décadas.
Lea más: Las 10 especies más amenazadas según la Lista Roja de la UICN en 2025
De 1984 a 2010 la extensión mundial disminuyó sistemáticamente, acumulando una pérdida neta de 2.882 kilómetros cuadrados; pero esa tendencia se revirtió radicalmente de 2010 a 2023, un periodo en el que la cobertura de estos ecosistemas ganó 2.033 kilómetros cuadrados.
En conjunto, el balance arroja una pérdida neta casi marginal de 849 kilómetros cuadrados, lo que representa apenas un -0.5 % de cambio respecto a la extensión que tenían estos bosques en los años 80, cuando comenzó su deterioro masivo.
¿A qué se el este éxito en recuperación de manglares?
Los investigadores atribuyen este éxito a una combinación de la lucha contra la deforestación, de esfuerzos de restauración de la naturaleza llevados a cabo en los últimos años y de procesos naturales.
En cuanto a estos últimos, explican cómo los manglares están volviendo a colonizar estanques de acuicultura abandonados y expandiéndose hacia marismas costeras de reciente formación, especialmente en los deltas de los ríos, donde los sedimentos crean condiciones ideales para su crecimiento.
“Gran parte de la expansión de los manglares se ha producido en marismas de lodo de reciente formación, que dependen de un suministro constante de sedimentos fluviales. Mantener ese flujo de sedimentos es fundamental para crear las condiciones que los manglares necesitan”, apunta uno de los autores, Zhen Zhang, investigador de Ciencias Ambientales de la Universidad de Tulane (Luisiana, Estados Unidos).
“Aunque a día de hoy seguimos perdiendo algunos manglares, nuestros datos hablan de un hito en la conservación y de una importante fuente de optimismo para la acción climática”, señala otro de los autores, Daniel Friess, catedrático en la misma universidad.
Las masas de bosque de manglar se han recuperado en todo el planeta, pero los incrementos más notables se han dado en el Norte de Australia, el Oeste de México, el golfo de México, Oriente Medio y el sur de Asia, áreas donde la mejora ha sido particularmente pronunciada.
Lea más: La temperatura de los océanos marcó un nuevo récord en 2025
Y, en particular, la costa Noreste de Sudamérica se ha convertido en el “punto caliente” de mayor expansión natural de los manglares, que están colonizando nuevos hábitats creados por los depósitos de sedimentos del río Amazonas.
Manglares<b> </b>más densos y saludables
Además del aumento de la superficie, los investigadores han advertido otra tendencia alentadora: muchos bosques de manglares existentes se están volviendo más densos y saludables.
Los bosques de manglares de dosel cerrado, en los que las copas de los árboles forman una cubierta continua que casi bloquea la luz solar, se han expandido a nivel mundial en las últimas cuatro décadas, son los que más carbono almacenan y los que más protegen la costa.
A pesar de todo, los investigadores son cautos, advierten de que las amenazas a los bosques de manglar continúan, especialmente la deforestación, y que los de reciente creación suelen ser jóvenes y menos capaces de proporcionar todos los beneficios ecológicos que ofrecen los sistemas maduros.
Lea más: Gatos en libertad: por qué dejar salir a tu “michi” es un desastre para la biodiversidad local
La protección continua es fundamental para mantener esta recuperación, insisten.
Preguntado sobre la “forma más eficaz de proteger los manglares”, el investigador Zhen Zhang no tiene duda “hay que evitar la deforestación. Cuando se talan los manglares, se liberan a la atmósfera grandes cantidades de carbono almacenado durante mucho tiempo y se pierde una infraestructura natural de protección de la costa”.
