Betelgeuse no está sola: la prueba de su compañera estelar Betelgeuse B

Imágenes de Betelgeuse y de su compañera obtenidas con el VLT.
Imágenes de Betelgeuse y de su compañera obtenidas con el VLT.ESO/M. Montargès et al. Background: N. Rissinger

Un equipo de astrónomos del ESO ha captado la imagen más clara de Betelgeuse B, una compañera estelar. Esta revelación, obtenida con el VLT en Chile, transforma nuestra comprensión sobre la supergigante roja y su evolución futura.

La comunidad astronómica tiene pruebas firmes de que Betelgeuse, una de las estrellas más famosas del cielo nocturno, no está sola, sino que está acompañada por una débil compañera estelar. Utilizando el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo científico obtuvo la imagen más nítida jamás vista de lo que probablemente es Betelgeuse B, la estrella que orbita Betelgeuse.

Sobre Betelgeuse

Betelgeuse -una estrella rojiza de la constelación de Orión que es fácilmente visible a simple vista y que se sabe que cambia de brillo- ha sido observada durante milenios, pero sigue sorprendiendo a la comunidad astronómica, explica un comunicado del ESO.

“Salté de mi silla cuando vi las imágenes procesadas”, admite Montargès, astrónomo del Observatorio de París–PSL (Francia).

La comunidad astronómica lleva aproximadamente un siglo buscando, sin éxito, a una posible compañera, originalmente propuesta para explicar los cambios de brillo de Betelgeuse.

Dos estudios publicados en 2024 predijeron con firmeza que, en diciembre de ese año, la compañera estaría más alejada de Betelgeuse y, por tanto, sería más fácil de detectar. El equipo de astrónomos que publica ahora este trabajo se puso manos a la obra, observando la estrella con el VLT del ESO en diciembre de 2024 y dedicando varios meses a procesar los datos.

Originalmente se pensaba que era tan masiva como el Sol, pero las nuevas observaciones revelan que Betelgeuse B tiene, en cambio, unas dos o tres veces la masa de este.

Cómo fue captada Betelgeuse B

Betelgeuse B fue captada directamente con imágenes, lo que significa que se detectó la luz de la propia estrella, utilizando el instrumento SPHERE, instalado en el VLT del ESO, en el desierto de Atacama (Chile).

Aunque existían evidencias de la presencia de esta estrella compañera, incluyendo una posible detección directa con el Telescopio Gemini North, en Hawái (EE.UU.), esta es la evidencia más sólida y la imagen más clara obtenida hasta la fecha de Betelgeuse B, asegura el ESO.

“Es notable ver cómo SPHERE y las técnicas avanzadas de postprocesamiento, desarrolladas originalmente para localizar exoplanetas, también destacan a la hora de detectar una compañera alrededor de una estrella masiva y evolucionada como Betelgeuse”, apunta por su parte Anthony Boccaletti, también astrónomo en el Observatorio de París.

Para estar seguros de que la compañera está realmente allí, los investigadores aún necesitan observarla dentro de un año al otro lado de la estrella, “queda muy poco espacio para la duda”, recalca Montargès.

“La verdadera pregunta que queda abierta es saber si esta compañera va a tener un impacto en la evolución de la supergigante roja”, concluye.