Aunque la mayoría de las personas con diabetes tipo 1 viven en países de ingresos altos y medios, se prevé que el mayor aumento relativo de la prevalencia se registre en aquellos de ingresos bajos, a medida que mejore en ellos el acceso a la insulina, al control de la glucosa y a la supervivencia.
Las estimaciones dirigidas por el Centro Steno de Diabetes de Odense (Dinamarca) indican que el número de nuevos casos al año aumentará un 14 % durante ese mismo periodo, pasando de 530.000 en 2025 a 605.000 en 2049.
El modelo apunta que en Reino Unido las cifras aumentarán en más de 100.00 personas, en Estados Unidos más de medio millón y en Italia, país en la que se celebra el EASD, el incremento será menos pronunciado, en torno al 16 %.
A pesar de este aumento de la prevalencia, el incremento anual de nuevos casos (incidencia) se mantendrá similar en 2049 en comparación con 2025 en estos y otros países de ingresos altos.
Los autores sugieren que las razones de la elevada incidencia y prevalencia previstas para 2049 en países como Australia, EE. UU. y el Reino Unido probablemente sean una combinación de factores genéticos, desencadenantes ambientales y altas tasas de detección de casos, señala EASD.
En los países de bajos ingresos, como Tanzania, la tasa de nuevos casos anuales se duplicará, pese a que el número absoluto de personas que viven con diabetes tipo 1 seguirá siendo relativamente bajo en comparación con los países de ingresos altos.
Los datos epidemiológicos sobre esta enfermedad son limitados y especialmente escasos en los países de ingresos bajo y medio, pero disponer de estimaciones precisas es fundamental para elaborar políticas sanitarias locales y nacionales, y para poner en práctica la iniciativa Pacto Mundial contra la Diabetes de la Organización Mundial de la Salud.
