Crecida del Paraná deja a 130 familias fuera de sus hogares y golpea la economía de Itá Corá

Numerosas viviendas se encuentran bajo agua en Itá Corá, distrito de Mayor Martínez.
Numerosas viviendas se encuentran bajo agua en Itá Corá, distrito de Mayor Martínez.

ITÁ CORÁ, Ñeembucú. El cierre del puerto fronterizo y la inundación de hoteles dejaron sin ingresos a pescadores, paseros y trabajadores del sector turístico en esta comunidad.

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La crecida del río Paranácontinúa generando preocupación en la zona ribereña de Ñeembucú, donde numerosas familias tuvieron que abandonar sus viviendas, mientras varios caminos quedaron anegados e intransitables.

Las intensas lluvias registradas durante la madrugada y la mañana de este jueves agravaron las condiciones en distintos distritos, dificultando la circulación y dejando a pobladores aislados.

En Itá Corá, distrito de Mayor Martínez, unas 130 familias se vieron obligadas a abandonar sus hogares y buscar refugio en escuelas, colegios, el local de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) e iglesias evangélicas de la comunidad.

Plazas y Parques de Itá Corá quedaron bajo las aguas del río Paraná.
Plazas y Parques de Itá Corá quedaron bajo las aguas del río Paraná.

La inundación no solo afecta a las familias que perdieron temporalmente sus hogares, sino que también golpea con fuerza la economía local, cuya población depende principalmente de la pesca, el turismo y el intercambio fronterizo con la Argentina.

La mayor parte de los habitantes se dedica a la pesca, mientras que otros trabajan como baqueanos y guías para trasladar a los pescadores deportivos que llegan habitualmente los fines de semana y durante los días previos al inicio de la veda pesquera.

Asimismo, numerosas mujeres se desempeñan como paseras, trasladando a personas entre Itá Corá y la localidad argentina de Itatí, en la provincia de Corrientes.

Sin embargo, la crecida obligó a cerrar el puerto de Itá Corá y también interrumpió las actividades en el lado argentino, dejando sin su principal fuente de ingresos a muchas trabajadoras.

A esta situación se suma la inundación de varios establecimientos hoteleros, que quedaron bajo agua y obligaron a suspender actividades. Como consecuencia, trabajadores que dependían del movimiento turístico también se quedaron sin empleo.

Varios hoteles y estaciones de servicios también se encuentran bajo agua.
Varios hoteles y estaciones de servicios también se encuentran bajo agua.

El impacto económico resulta especialmente preocupante porque la creciente coincide con una de las épocas de mayor actividad para el sector. Antes del comienzo de la veda pesquera, numerosos aficionados llegan a la zona para aprovechar los últimos días habilitados para la pesca deportiva.

Este año, sin embargo, el avance del Paraná frustró las expectativas de comerciantes, trabajadores y prestadores de servicios.

Familias llevan dos semanas en refugios temporales

Lorena Ramírez, una de las pobladoras que permanece en un refugio instalado en una escuela de Itá Corá, relató que su familia lleva aproximadamente dos semanas fuera de su vivienda, ubicada en un conjunto habitacional de 30 casas de la exConavi.

El río Paraná inunda las viviendas de Itá Corá.
El río Paraná inunda las viviendas de Itá Corá.

Según explicó, el agua alcanzó cerca de dos metros de altura dentro de su casa. Aunque esperaban que el nivel del río comenzara a bajar, recibieron información de que volvió a subir, por lo que tuvieron que regresar para retirar las pertenencias que habían dejado en lugares elevados.

La mujer señaló que la situación representa un golpe muy duro para su familia, especialmente porque perdió su fuente de ingresos tras el cierre de la frontera.

“Yo soy pasera y se cerró la frontera. Ese era nuestro único medio de trabajo que tenemos las mujeres acá”, expresó.

Ramírez explicó que algunas mujeres también se dedicaban a la venta de comidas, pero la falta de ingresos dificulta incluso la compra de los productos necesarios para continuar con esa actividad.

A las dificultades económicas se suman la falta de servicios y las complicaciones para trasladarse, debido a que deben recorrer mayores distancias y afrontar gastos de transporte.

Pobladores se resisten a abandonar sus casas

Mientras numerosas familias ya fueron evacuadas, otros pobladores todavía permanecen en sus viviendas, pese a que el agua cubre sus patios y amenaza con ingresar a las habitaciones.

Antonio Martínez, un joven poblador del lugar, manifestó que prefiere esperar antes de abandonar su hogar, en parte por la falta de espacio disponible en los refugios y por la incertidumbre sobre dónde podrán instalarse temporalmente.

La situación mantiene en alerta a los habitantes, ya que el nivel del río continúa en ascenso y las lluvias registradas durante las últimas horas agravaron las condiciones en distintos sectores de la comunidad.

Trabajadores hoteleros quedaron sin empleo

Darío González, trabajador de uno de los establecimientos hoteleros afectados, relató que la inundación lo dejó temporalmente sin trabajo.

La suspensión de las actividades se produce precisamente cuando la localidad esperaba recibir a una importante cantidad de pescadores deportivos antes del inicio de la veda.

La paralización del turismo repercute no solo en los hoteles, sino también en los servicios de transporte, la gastronomía y otras actividades comerciales que dependen de la llegada de visitantes.

Cerrito y otras comunidades, con caminos cortados por la riada

La situación también es preocupante en Cerrito, donde la crecida del Paraná afecta a numerosas familias, algunas de las cuales permanecen en refugios temporales.

Las lluvias registradas durante la madrugada y la mañana de este jueves agravaron las condiciones y dejaron caminos prácticamente intransitables en varios sectores.

El problema se extiende a las compañías Ñu Pa’u, Teniente Sánchez y San Miguel, del distrito de Villalbín, donde varios pobladores quedaron aislados debido al corte de los caminos por el avance de las aguas.

En la zona de General Díaz también se reportan dificultades en el trayecto que une este distrito con Paso de Patria. La crecida del río Paraná provocó el corte del camino y generó preocupación por el estado de uno de los puentes, que estaría a punto de colapsar.

Ante el riesgo, pobladores solicitan que los camiones pesados dejen de circular por el tramo comprometido para evitar que la estructura ceda y se produzcan mayores daños o accidentes.

El aislamiento de las comunidades dificulta el traslado de personas, el abastecimiento y el desarrollo de las actividades productivas, en un momento en que las familias necesitan asistencia y condiciones seguras para desplazarse.

Prefectura Naval acompaña las evacuaciones

El teniente de fragata Hugo Duarte, de la Prefectura Naval de Itá Corá, informó sobre los trabajos que se desarrollan en la zona para asistir a las familias afectadas por el avance de las aguas.

El personal de la Prefectura Naval trabaja de manera conjunta con agentes de la Policía Nacional en las tareas de evacuación y apoyo a los pobladores cuyas viviendas están siendo alcanzadas por la inundación.

Mientras la altura del río Paraná continúa subiendo y las lluvias agravan el panorama, la emergencia afecta a distintas comunidades ribereñas de Ñeembucú.

La principal preocupación se concentra en la seguridad de las familias, la disponibilidad de refugios, el aislamiento de pobladores y las consecuencias económicas de una crecida que golpea simultáneamente a los hogares y a las actividades productivas del departamento.