Durante esas horas uno no puede ir al baño, no puede realizar más acciones que las que se pueden hacer dentro de la cabina de los vehículos, y si no previeron la estadía y necesitan alimentos o hidratarse, lo pueden hacer a un costo elevado comprando agua, chipa y otros elementos de los vendedores ambulantes sobre el puente.
Algunos vehículos están con el motor encendido y con acondicionadores de aire funcionando durante todas esas horas, y otros apagan los motores y son empujados por sus dueños de a poco, a medida que la fila avanza a paso de tortuga. Es una experiencia sumamente molesta el cruce de esa frontera.
Sumado a la larga fila que nos deja varados por horas bajo las inclemencias del tiempo, están los conductores prepotentes e irresponsables a quienes no interesan en lo más mínimo las normas de convivencia de la sociedad ya que para “su beneficio” estos “avivados” sobrepasan la doble línea amarilla pintada sobre el pavimento del puente internacional, o incluso ignoran por completo los varios carteles que indican la prohibición de adelantarse en el puente a otros vehículos.
No sé a quién corresponderá el control sobre un punto intermedio entre dos países, si sería a las autoridades del Paraguay, o a las autoridades de la Argentina; lo que sí es necesario es un control de alguna de las partes ya que como se puede notar en el video, son muchos los conductores que se adelantan de forma irresponsable y prepotente al tráfico provocando la molestia de aquellos que respetamos la línea y esperamos llegar en nuestro turno a la Aduana del otro país, así como los que circulan en sentido contrario, que se topetan con estos animales al volante que vienen de contramano por su carril.
Los insensatos, imprudentes y abusivos no son sólo de un país, como se puede observar en el video, estos caraduras son tanto paraguayos, como argentinos.
Gunter Krone
