El Dakar en Arabia gusta por paisajes

RIAD. El estreno del Dakar en Arabia Saudí convenció a los pilotos por sus paisajes de ensueño, sorprendió por el frío en casi toda la ruta, gustó por la hospitalidad local, conmocionó por la muerte de Paulo Gonçalves y disgustó por la gran velocidad que tuvo la carrera en la segunda mitad.

Carlos Sainz
Carlos Sainz, ganador del Dakar en autos, recorriendo parte del desierto.AFP

La mayor parte de los integrantes de la caravana del Dakar se quedaron maravillados por los escenarios que atravesó la carrera, especialmente en las etapas desarrolladas entre Neom, Al Ula y Hail, donde pasaron por cañones y caprichosas formaciones rocosas labradas por la naturaleza. Arabia Saudí era una tierra desconocida para la gran mayoría de pilotos, que llegaron con muchas reticencias sobre la nueva sede del rally.

“A mí me sorprendió para bien. El desierto es maravilloso. Hay paisajes que te da rabia estar corriendo porque te quedarías mirándolos”, contó a Efe el piloto español Joan 'Nani' Roma. “Hemos descubierto un país estupendo. Yo venía un poco a la defensiva y me estoy encontrando con una gente maravillosa y sobre todo un escenario muy bueno para hacer carreras de rally raid”, añadió.

Prácticamente toda la ruta estuvo marcada por un intenso frío que por las noches llegó a mínimas de 3 grados celsius e incluso la caravana se salvó de una gran nevada caída en Neom solo dos días después de que los vehículos pasasen por allí.

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TRATO CORRECTO A MUJERES

Solo doce mujeres de un total de 571 participantes tomaron la salida del rally en un país donde hasta hace año y medio estaba prohibido que las mujeres se pusiesen al volante. La experiencia resultó bastante positiva para las pilotos de moto españolas Laia Sanz y Sara García.

“Creo que la mayoría de las chicas que estamos aquí esperábamos estar más incómodas. No nos miran de ninguna manera cuando vamos por la calle y no hay mayor problema”, señaló a Efe Sanz. La catalana se va con una sensación positiva del país más allá de pequeñas anécdotas como que en el hotel no pudo acompañar a su compañero Sam Sunderland al gimnasio “porque había otro para chicas, que era más cutre”.

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“Fue la cosa que más me chocó”, afirmó. Otra anécdota para Sanz es la del exageradamente amable saudí que insistía en cargar con la mochila de la deportista durante la etapa maratón, hasta que ella le recordó que pilota una moto de 150 kilos: “Creo que soy más fuerte que tú”, le dijo.

A TODO GAS POR EL DESIERTO

La segunda semana del rally transcurrió por el sur del país, donde el frío continuó por las noches, y estuvo marcada por la muerte del piloto portugués Paulo Gonçalves, de 40 años, que falleció tras sufrir una fuerte caída en un tramo a gran velocidad.

El fallecimiento de Gonçalves llenó de consternación a toda la caravana, que en señal de respeto por el piloto luso, uno de los más queridos del Dakar por su buen carácter, se anulase la octava etapa. Precisamente la zona donde murió Gonçalves era una llanura para ir a todo gas, un escenario que se repitió mucho durante la segunda semana de competición, donde hubo etapas con velocidades promedio de 140 kilómetros por hora en coches y 120 en motos, que debían pasar a todo gas por rectas de hasta 40 kilómetros sobre tierra.

“Era para ver quién aguanta más a fondo y quién arriesga más, y la verdad es que no lo he disfrutado nada. Ha sido una semana donde no pasaba nada, solo caídas”, lamentó Sanz.

VELOCIDAD A DEBATE

El chileno Ignacio Casale, que ganó el Dakar, es más drástico y aboga por poner una limitación de velocidad a las motos, igual que ya la tienen los quads, los camiones y los UTV (buggys ligeros).

“Realmente las motos están siendo una categoría muy peligrosa. Están llegando a velocidades puntas de 185 kilómetros por ahora. Si no le ponemos un poco de freno quizás esto se siga repitiendo, y obviamente no es lo que queremos”.

Para Casale la etapa donde murió Gonçalves “fue innecesariamente rápida”. “Corrimos todo el día en quinta, a fondo, sin ningún obstáculo ni exigencia. Eso hace muy peligroso el rally. Esa etapa era para romper motores o para romperse uno“, comentó el chileno.

El director de Dakar, David Castera, al que le tocó organizar por primera vez el rally, reconoció que tienen que trabajar todavía en ese aspecto para el próximo año si quieren volver a pasar por esa zona del país, cercana al “Cuarto Vacío”, un desierto de 650.000 kilómetros cuadrados prácticamente deshabitado.

El Dakar estará al menos cuatro años más en Arabia Saudí, primer país de Oriente Medio en organizar el rally, aunque no se descarta que para las próximas ediciones pueda incluir a algún país vecino, como ya sucedía en Sudamérica.

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