Del equipo iraní los doce jugadores convocados sí habían obtenido la autorización para viajar pero no esos cuatro miembros del cuerpo técnico, lo que provocó la retirada del equipo, reduciendo de 16 a 15 el número de selecciones participantes en el torneo masculino.
Estos problemas de la selección paralímpica asiática coinciden con el conflicto existente entre Estados Unidos e Irán, aunque ninguna de las partes ha establecido hasta el momento una relación directa entre ambos asuntos.
La Federación Internacional de Baloncesto en Silla de Ruedas (IWBF) confirmó la retirada después de haber mantenido contactos con la federación iraní y con las autoridades canadienses para tratar de resolver la situación.
Según la IWBF, las solicitudes de cuatro integrantes de la delegación continuaban pendientes, mientras que los doce jugadores y otros cuatro miembros del equipo habían recibido sus visados. La organización internacional precisó que las decisiones y los plazos de tramitación corresponden exclusivamente a las autoridades migratorias de Canadá.
La retirada ha obligado a modificar el desarrollo del Grupo D, en el que Irán había quedado encuadrado junto a Canadá, Alemania y Marruecos. Al ocurrir la baja a pocos días del comienzo del campeonato, la selección iraní no fue sustituida y sus partidos se contabilizan como derrotas por incomparecencia.
La ausencia tiene además relevancia deportiva por el nivel competitivo de la selección iraní.
Irán consiguió la medalla de bronce en el anterior Campeonato del Mundo y había obtenido su clasificación para Ottawa 2026. La IWBF ha señalado que estudiará posteriormente las consecuencias de la retirada conforme a sus reglamentos, después de reconocer que una baja producida en una fecha tan próxima al inicio del campeonato tiene implicaciones para la organización y la integridad de la competición.
